El militar dibujante

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A pesar de que el general Juan Picasso González fue nombrado hijo predilecto de Málaga en 1922, esta es la primera ocasión en que su ciudad natal le dedica una exposición. El general Picasso. Militar y dibujante, que podrá verse hasta el 5 de febrero en la Fundación Picasso Casa Natal, incluye documentos, fotografías, objetos personales y dibujos realizados por el propio Juan Picasso, que dan a conocer la figura de este general, tío del pintor, que tuvo un relevante papel en la vida militar y política española durante el primer cuarto del siglo XX

El militar

Juan Picasso (Málaga, 1857-Madrid, 1935) fue uno de los grandes protagonistas de la historia de España durante el primer cuarto del siglo XX. Aunque la mayor parte de su carrera militar la desarrolló en el Estado Mayor, también fue un hombre de acción, y recibió la Cruz Laureada de San Fernando en 1894 por su participación en la Primera Guerra del Rif, también conocida como la “Guerra de Margallo”, además de ser representante de España en la Sociedad de Naciones entre los años 1920 y 1923.

Su padre, Juan Bautista Picasso Guardeño, era hermano de Francisco Picasso, abuelo materno de Pablo Ruiz Picasso. Ambas ramas familiares tuvieron una estrecha relación y desarrollaron afectuosas relaciones durante años al ser vecinos de la plaza de la Merced, de ahí los recuerdos de Pablo de su tío, el general.

Sobre estas líneas, el general Juan Picasso González luciendo la cruz Laureada de San Fernando, Madrid, 1915, Col. Herederos de Juan Carlos Picasso López. Arriba, un dibujo de Picasso, Ribera en día nublado / Gato / Escena fantasmagórica con tumbas / Escudo heráldico («Albaicín de Granada») / Arbustos con calavera / Guadaña y reloj de arena / Rata Granada, 13 de septiembre de 1883 / [Septiembre de 1883] / 29 de septiembre de 1883, tinta sobre papel. 20,3 x 27,5 cm, Col. Elvira Cañellas Picasso, Fuengirola, Málaga [«[?] Ilust. // El que no piensa en el porvenir está próximo a experimentar algún mal en el presente // ¡Cuándo podré dormir con ese sueño en que acaba el soñar! [Bécquer] // Señales son de juicio / ver que todo lo perdemos / unos por carta de más / otros por carta de menos [Lope de Vega]».

Sobre estas líneas, el general Juan Picasso González luciendo la cruz Laureada de San Fernando, Madrid, 1915, Col. Herederos de Juan Carlos Picasso López. Arriba, un dibujo de Picasso, Ribera en día nublado / Gato / Escena fantasmagórica con tumbas / Escudo heráldico («Albaicín de Granada») / Arbustos con calavera / Guadaña y reloj de arena / Rata Granada, 13 de septiembre de 1883 / [Septiembre de 1883] / 29 de septiembre de 1883, tinta sobre papel. 20,3 x 27,5 cm, Col. Elvira Cañellas Picasso, Fuengirola, Málaga [«[?] Ilust. // El que no piensa en el porvenir está próximo a experimentar algún mal en el presente // ¡Cuándo podré dormir con ese sueño en que acaba el soñar! [Bécquer] // Señales son de juicio / ver que todo lo perdemos / unos por carta de más / otros por carta de menos [Lope de Vega]».

En uno de los múltiples viajes de Juan Picasso a su ciudad de origen, conoció años después a su sobrino nieto, el entonces niño Pablo, “cuya portentosa memoria reservaba aún, ya anciano, algunos recuerdos de su tío”, explica Rafael Inglada, comisario de la exposición, especialmente “el carácter enérgico, su pequeña estatura y la brillantez de su personalidad”.

A pesar de que no se conocen comentarios de Juan Picasso acerca de la labor artística de su sobrino nieto, sí sabemos que este se sintió orgulloso del general, como, por ejemplo, cuando el militar, a partir de los años veinte, alcanzó una fama que traspasó nuestras fronteras. “El país que cuenta con hombres como su tío de usted –le decía al pintor Picasso un admirador suyo–, no está perdido”. “Sí –contestaba Picasso–; mi tío ha estado muy bien, demasiado bien: si continúa así, hasta en París no será ya el tío de Picasso, sino que seré yo el sobrino de Picasso”.

Juan Picasso fue ante todo un estratega de despacho, y pasó a la historia por el informe que realizó como miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina a raíz del Desastre de Annual en 1921, conocido como el “Expediente Picasso”, un informe que, como comenta Rafael Inglada, “hizo temblar los cimientos de la monarquía de Alfonso XIII”.

El dibujante

La amplia selección de dibujos que puede verse en esta exposición da a conocer al público una faceta ignorada de Juan Picasso. Son dibujos que el militar realizó en sus cuadernos junto a otros sueltos, en un recorrido que va desde su infancia hasta sus años finales.

Tanto los paisajes de Málaga, Guadalajara, Ceuta, Segovia, Granada o Sevilla como los estudios arquitectónicos de casas, muebles y lacerías que dibujó Juan Picasso y que “hoy, como primicia, salen a la luz, dan cuenta de su virtuosismo en el trazo, de su habilidad con el lápiz o la pluma y de cómo el arte arraigó en una familia que, con un único apellido, halló en la creación la forma y la necesidad de escapar a las asperezas de los hechos históricos”, explica Inglada.

La iglesia de Santiago, Málaga, dibujo de Picasso, 1883.

La iglesia de Santiago, Málaga, dibujo de Picasso, 1883.

Y es que en sus horas de ocio, el militar, pertrechado con un cuaderno de campo y un lápiz o tinta, se dedicaba a retratar los paisajes que más le conmovieron, “unos paisajes exentos de movimiento, estáticos, con un leve ruido de romanticismo que sobrevellaban además innumerables detalles”, y que hoy en día nos permiten recuperar una geografía perdida o distorsionada por el tiempo, como iglesias, caminos o lugares que jamás fueron fotografiados.

Aunque en la muestra solo se exponen 115 de estos dibujos, se han catalogado cerca de 300, y como comenta el comisario Rafael Inglada, “uno de los grandes potenciales de sus dibujos artísticos es que reflejan con fidelidad mucho de aquello que hoy ya no existe”. Un recorrido que va desde los paisajes fechados en Toledo en 1878 hasta los pequeños estudios de casas de 1926.

Maniobras, un óleo del pintor y militar Román Navarro.

Maniobras, un óleo del pintor y militar Román Navarro.

A estos dibujos de naturaleza privada hay que añadir otros de carácter más oficial, como los que realizó en Ceuta entre 1881 y 1882, a raíz de una Real Orden de agosto de 1881 que solicitaba que se reuniesen los datos necesarios para formar una carta geográfica del Imperio marroquí, de los que han llegado hasta nosotros las torres Mendizábal y Aranguren y el de la Torre de Isabel II, cuyos originales se custodian en el Centro Geográfico del Ejército de Madrid. A ellos también habría que sumar los numerosos planos y dibujos realizados por el propio general Picasso de las posiciones españolas y rifeñas y de los distintos fuertes, baluartes y edificios que fueron escenario del Desastre de Annual, hoy depositados en el Archivo General de Melilla, y que le sirvieron para elaborar con el mayor detalle posible su famoso informe.

La exposición

Desembarco de Alhucemas,

Desembarco de Alhucemas, de José Moreno Carbonero, 1929, óleo sobre lienzo, 137 x 226 cm, Madrid, Museo del Prado

El general Picasso. Militar y dibujante, que podrá verse hasta el 5 de febrero en la Fundación Picasso Museo Casa Natal, tiene un discurso cronológico que se inicia con una descripción de la Málaga de mediados del siglo XIX en la que nació Juan Picasso, continúa con su etapa de servicio en el Rif y la que sucedió al citado Desastre de Annual en 1921, y finaliza con su retirada de la escena pública, ya en la década de 1930. Un discurso que se ha construido con documentos, planos, prensa de la época, fotografías, objetos personales (sus charreteras o la famosa Cruz Laureada) y 115 dibujos realizados por el general. Además, se muestran cuatro dibujos de un jovencísimo Pablo Picasso (cedidos por el Museu Picasso de Barcelona), que recogen escenas militares o africanas, a los que se suman dos óleos de los que fueron maestros de Pablo Picasso, Román Navarro (Carga de caballería en el Rif) y Moreno Carbonero (Desembarco de Alhucemas).

 

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