Ricardo Cases: artista de la crudeza

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Hasta el 29 de julio, la Sala Canal de Isabel II de Madrid acoge el trabajo de este fotógrafo desde 2010, cuando cambia su residencia de Madrid a Valencia, e incluye series como Paloma al aire, El porqué de las naranjas, Podría haberse evitado o Agrios huertos, azules limonares. Todo un recorrido por paisajes y personas que configuran el universo levantino

Entrar en el mundo de Ricardo Cases (Orihuela, 1971) es dejar que te ciegue el sol justiciero que suele inundar con frecuencia este país, paisaje y paisanaje. Dejar también que te sorprenda la sinceridad de sus fotografías y, en ellas, la discreción ausente, el decoro que solemos emplear a la hora de retratarnos. Aquí las personas viven, no aparentan, las carabinas disparan y los animales, a veces, caen muertos. Cases es artista de la crudeza.

Sobre estas líneas y arriba, dos fotografías de Ricardo Cases, exposición Estudio elemental del Levante.

“Levante no es más que una palabra” sentencia Horacio Fernández, comisario de la muestra que nos ocupa, comparando con humor las zonas destrozadas del entorno valenciano con los apacibles pueblos, casas y familias pobres pero felices de Blasco Ibáñez. Aquí, en este singular Estudio elemental del Levante que podemos ver en la Sala Canal de Isabel II de Madrid, no se ha tratado de disfrazar la verdad de lo ridículo ni la ofensa de los colores, todo está a la vista como en una gran kermés de la raza humana, olvidadiza de la prudencia y el pudor.

Los naranjos son, todavía, los soldaditos fieles de un cierto Mediterráneo fausto y gozoso, pero ya rodeados de hileras de chalés arañando las colinas, máquinas agrícolas más o menos dejadas a su pura suerte y contenedores industriales sin duda diseminados por la mano de un dios perverso. En las playas reinan los pulpos y los bikinis, secándose al sol, enormes globos de color escondiendo el mar y gorras de marcas sonrojantes como enarbolan algunos equipos de béisbol.

Fotografía de Ricardo Cases, exposición Estudio elemental del Levante.

El Levante –desde Murcia hasta más allá de Castellón– dicharachero y fanfarrón, eterno adolescente en crisis de no-saber-qué-hacer-con-su-body y vendiéndolo al sol más brillante o al negocio más seductor: pan para hoy, mañana ya es otro día.

Las imágenes de Cases desfilan como en un cómic de Hergé, sin sombras y todo nítido, recortado sobre el cielo impávido de azul, al son de cualquiera de las bandas municipales que florecen en esa parte oriental de España.

Fotografía de Ricardo Cases, exposición Estudio elemental del Levante.

La exposición Estudio elemental… encierra en realidad varias series aparentemente muy distintas, aunque se respire en todas ellas esa no contención, esa remarcable exposición pública de los pueblos abiertos. Paloma al aire, El porqué de las naranjas o Podía haberse evitado”, todo merece ser visto en ese museo de algunos errores y mucha vivencia, esa revisión gráfica que hace ese alicantino de Orihuela de esto que es caos y vida, pasión y desbordamiento.

Marie Geneviéve ALQUIER B.

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