Javier Campano: “Soy un fotógrafo callejero”

Florencia-1975.jpg

La exposición Geometría del azar está compuesta por 20 fotografías en blanco y negro realizadas por este creador en el último cuarto de siglo, la mayoría de ellas tomadas con película de 35 mm. Galería La Fábrica, hasta el 3 de febrero

Javier Campano (Madrid, 1950), autodidacta, comenzó a dedicarse a la fotografía en 1975, época de transición política y efervescencia creativa. Siempre estuvo en contacto con otros artistas: fotógrafos, pintores, músicos de esa generación que trataba de renovar el panorama artístico nacional con propuestas más libres y subjetivas. Su primera exposición individual tuvo lugar en la pionera escuela y galería Photocentro de Madrid en 1979, y colaboró activamente con revistas de vanguardia como Nueva Lente, Poesía o Buades.

Sobre estas líneas, Tánger, 1992. Arriba, Florencia, 1975. Todas las fotografías de Javier Campano.

Las ciudades y los interiores urbanos han sido desde el inicio de su trayectoria los protagonistas de sus fotografías: “Soy un fotógrafo callejero, me gusta mucho pasear por las ciudades, y hacer fotos de lo que veo: viandantes, atmósferas, momentos, detalles, gente que habita las ciudades.” Es autor de una docena de libros y ha realizado numerosas exposiciones entre las que destaca Javier Campano. Hotel Mediodía que el MNCARS le dedicó en 2004 o Campano en color en la Sala Canal de Isabel ll en 2017. Ha sido galardonado con el Premio Cultura 2013 en la categoría de Fotografía concedido por la Comunidad de Madrid.

Rennes, 1994.

Ahora, la galería La Fábrica acoge la exposición Geometría del azar, una selección de 20 fotografías en blanco y negro realizadas por este creador en el último cuarto de siglo, la mayoría de ellas tomadas con película de 35 mm, donde el fotógrafo madrileño pone de manifiesto su interés por la geometría, la composición y el encuadre.

Una muestra, en la que el espectador, desde la mirada de Campano, descubrirá cómo la ciudad, sus rincones y habitantes cobran una nueva dimensión, sumergidos en una atmósfera de blanco y negro que él mismo define como “irreal y poética”.

Valencia, 1991.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

scroll to top