Etruscos: grandes artesanos

05_NAF7061aRGB.jpg

Para celebrar el decimoquinto aniversario del nombramiento de las necrópolis de la Banditaccia (Cerveteri) y de Monterozzi (Tarquinia) Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, el Polo Museal de la región del Lacio ha organizado dos exposiciones, en los museos arqueológicos de estas ciudades, enfocadas en la producción artesanal de esta civilización que llegó a ser una gran potencia naval del Mediterráneo occidental. Hasta el 31 de octubre

Sin duda alguna, Cerveteri y Tarquinia constituyen una referencia inmediata del pueblo etrusco y de su cultura, debido a los hallazgos arqueológicos, las fuentes históricas y los testimonios epigráficos conservados en ambas ciudades a lo largo del milenario desarrollo de esta civilización. Basta citar las necrópolis de la Banditaccia en Cerveteri y de Monterozzi en Tarquinia, que, con la zona circundante, están inscritas en la lista del patrimonio cultural de la humanidad de la Unesco.

Sobre estas líneas, olla y soporte de Cerveteri, Museo Nazionale Archeologico Cerite, Cerveteri (RM). Arriba, Urna pintada, Museo Archeologico Nazionale, Tarquinia (VT).

Ahora, al cumplirse el decimoquinto aniversario de este reconocimiento, el Polo Museal de la región Lacio –a la que pertenecen ambos sitios–  ha organizado dos exposiciones, comisariadas por Andrea Cardarelli y Alessandro Naso en los respectivos museos de Cerveteri (Museo Nacional Arqueológico Cerite y Necrópolis de la Banditaccia) y Tarquinia (Museo Arqueológico Nacional y Necrópolis de los Monterozzi). Y teniendo en cuenta la riqueza y el excelente montaje, se ha optado por dar valor a ambos contenidos integrándolos con algunos y específicos préstamos –del Museo Etrusco de Villa Giulia y de los Museos Vaticanos– para conferir una ulterior recomposición al itinerario temático.

Con este objetivo, se ha querido enfocar la atención en la excepcional importancia de la artesanía etrusca y en la refinada habilidad lograda por los artesanos a lo largo del primer milenio antes de Cristo en las dos ciudades, cuyas producciones fueron ejemplares para los otros centros de Etruria y para las coetáneas poblaciones de la Italia antigua.

Situla di Bocchoris, Museo Archeologico Nazionale, Tarquinia (VT).

Para demostración del altísimo nivel alcanzado por la calidad –y cantidad– de la obra artesana etrusca, cabe recordar los encargos a escultores etruscos ya en la época de Tarquinio Prisco, que reinó de 616 a 579 a.C., o la fama de las producciones de Etruria extendida hasta Atenas en la segunda mitad del siglo V a.C., que indujo Ferécrates, poeta griego de la comedia ateniense, a manifestar: “Los etruscos son expertos en una técnica que produce objetos de todo tipo…”, refiriéndose no solo a trombas y candelabros de bronce sino también a las sandalias femeninas, cuyas altas suelas se revestían de láminas de bronce decoradas con escenas figuradas, adoptadas por Fidias en la estatua de marfil y oro, que representaba a Atenea en el Partenón en la Acrópolis de Atenas. De hecho, se sabe que Etruria constituía un mercado privilegiado para los talleres áticos de los siglos VI y V, que sustituirían en breve tiempo las fábricas, sobre todo corintias, que hasta entonces habían surtido ampliamente a la Italia antigua.

Lacurane en bronce, Museo Archeologico Nazionale, Tarquinia (VT).

Entre los ceramistas que alcanzaron las máximas expresiones artísticas, se destaca al griego Eufronio, representado en el Museo de Cerveteri por dos de sus obras más logradas: la copa con el poema épico de la literatura girega Ilioupersis (El saqueo de Ilión) y la crátera con la muerte de Sarpedon. Eufronio, excelente ceramista especializado en elegantes copas y cráteras de perfectas proporciones, creó esquemas innovadores, de imágenes de gran fuerza dramática, que se distinguen por la monumentalidad y por la atención a los más minuciosos detalles. Al tiempo, se demostró un hábil dibujante volcado en representar la figura humana en movimiento. Y fue con Eufronio y con un nutrido grupo  de artistas –indicados por los estudiosos modernos con el significativo término de “pioneros”– cuando se estableció definitivamente la superioridad de la nueva técnica de cerámicas rojas.

A las numerosas obras de Eufronio halladas con toda certeza en Etruria y precisamente en Cerveteri, ahora se añaden las vasijas restituidas por los museos de ultramar al proceder de excavaciones clandestinas. Para ilustrar el cuadro histórico general, dividido en edad del Hierro, orientalizante, época arcaica y arcaica tardía, así como del período clásico al helenismo, en los dos recorridos expositivos se prestan como introducción al tema elegido en ambas citas.

Crátera de Eufronio, Museo Nazionale Archeologico Cerite, Cerveteri (RM).

Los itinerarios se articulan entre algunas de las más significativas artesanías que caracterizaban estas ciudades: en lo que respecta a Cerveteri se ha enfocado en la producción textil mientras en Tarquinia se ha centrado el interés en la producción metalúrgica, uno de los más sorprendentes componentes artesanales de la primera edad del Hierro, completados con algunas características producciones relativas a los sucesivos siglos entre las conspicuas colecciones de los dos museos.

Copa de Eufronio, Museo Nazionale Archeologico Cerite, Cerveteri (RM).

Se exhiben algunas manufacturas de la tumba Regolini-Galassi, considerada una auténtica incunable de la cultura orientalizante (entre los siglos VIII y VI a.C.) y no solo para Etruria. Un poco más antiguo e igualmente relevante se presenta el ajuar de la tumba tarquinesa donde aparece el nombre del faraone Boccoris, además de vasijas en el estilo de Cerveteri, una trompa-lituo, un escudo y un hacha de bronce delicadamente decorados, sepultados en el siglo VII como ofrenda ritual en un antiguo depósito votivo de Tarquinia. A esta época se remonta la elaboración del bucchero (búcaro), la arcilla negra de los Etruscos, cuyos ejemplares más antiguos y prestigiosos tuvieron su despliegue precisamente en Cerveteri.

Balsamarios en vidrio, Museo Nazionale Archeologico Cerite, Cerveteri (RM).

La fuerte atracción que ejercía Etruria en el Mediterráneo determinó no solo la de productos exóticos sino también la relativa a trabajos especializados que introdujeron en la Italia central técnicas y materiales anteriormente desconocidos (de origen natural, como el marfil y los huevos de avestruz, o artificial, como el vidrio).

Carrello cultuale villanoviano, Museo Archeologico Nazionale, Tarquinia (VT).

Como afirma Edith Gabrielli, directora del Polo Museal de Lacio: “En nombre de los etruscos, esta exposición enlaza cuatro sitios de gran importancia para el arte y la cultura de Italia. Con la intención de emprender un recorrido científico-global en línea con las actuales tendencias de la investigación, se ha decidido dar atención a la excepcional relevancia de la artesanía etrusca y a la extraordinaria habilidad alcanzada por los artesanos en el curso del primer milenio anterior a Cristo en las dos ciudades de Cerveteri y Tarquinia”. Y así, los Etruscos siguen dando un magistral ejemplo.

Carmen del VANDO BLANCO

Espejo etrusco de Tarquinia, Museo Archeologico Nazionale, Tarquinia (VT).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

scroll to top