Ankara: una mirada tras el vagón fotográfico de Steve McCurry

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La ciudad que Mustafa Kemal Atatürk decidió convertir en el centro neurálgico de la República de Turquía tiene su punto de angora gracias al arte. Hasta el 14 de agosto se puede visitar la exposición fotográfica de McCurry

Desde el observatorio de la Torre Atakule, las vistas de Ankara son llamativas. El diseño cruzado de sus ventanales, a 125 metros de altura y, un poco más abajo, las cristaleras del café panorámico y un restaurante que gira a razón de 360º por hora, regalan una vista de altura de la capital turca: un skyline difícil de concretar gracias a la amalgama de rascacielos y minaretes que, a casi 900 metros sobre el nivel del mar, parecen sostener el cielo despejado.

Torre panorámica Atakule. Imagen: TGA. Arriba, muestra fotográfica de Steve McCurry en el CermModern de Ankara. Foto: Lali Ortega Cerón.

Eclipsada por Estambul, por islas tranquilas donde incluso se puede escuchar sefardí y, a menos de 400 kilómetros, por el destino más fotografiado desde un globo aerostático (la Capadocia), aquella pequeña ciudad que en 1923 contaba con unos pocos miles de habitantes se ha convertido en una urbe que supera los cinco millones. Lejos de ser áspera, la ciudad que Mustafa Kemal Atatürk decidió convertir en el centro neurálgico de la República de Turquía tiene su punto de angora gracias al arte y, hasta el 14 de agosto, a la exposición fotográfica de Steve McCurry ¡un tren que no se puede perder! 

CermModern: El Oriente Express del arte

Si la última parada del Oriente Express, uno de los trenes más emblemáticos del mundo, contribuyó a incrementar aún más la leyenda de la belleza de Estambul, el CermModern de Ankara puede presumir de un extenso programa cultural en un edificio muy especial. El espacio donde ahora se desarrolla un ambicioso proyecto de educación social y una experiencia inclusiva en torno a diversas disciplinas artísticas fue, en la década de 1920, un entramado de cobertizos y talleres donde se llevaba a cabo el mantenimiento de los trenes. Entre su corazón renovado, circulan exposiciones de toda índole, como una fantástica Exhibición International de Mujeres Artistas en torno a la creatividad textil.

Exhibición International de Mujeres Artistas en torno a la creatividad textil en el CermModern de Ankara. Foto: Lali Ortega Cerón.

El fotoperiodista estadounidense Steve McCurry aguarda el momento justo y, antes de cerrar la maleta en un destino y viajar al siguiente con su equipo fotográfico a cuestas, vuelve a los mismos lugares, las veces necesarias, hasta capturar el momento fugaz e irrepetible que describe, en una instantánea, una vida. Cronista sobrecogedor de los últimos 40 años bélicos en diferentes continentes, McCurry sabe esperar hasta que, en cada rostro, aflora la mirada que resume su alma. Hasta el 14 de agosto, se puede disfrutar de un paseo obligado entre este edificio diáfano: allí espera una selección de algunas de sus mejores instantáneas, atmósferas densas de humanidad, entre ellas La Niña Afgana.

La Niña Afgana, de McCurry, expuesta en el CermModern de Ankara hasta el 14 de agosto. Foto: Lali Ortega Cerón.

La portada que el National Geographic reproducía en junio de 1985 y de la que, desde entonces, no podemos apartar la mirada, forma parte de esta exhibición inaugurada con motivo de los Festivales de la Ruta Cultural de Beyoğlu y Ankara, una iniciativa anual del Ministerio de Cultura y Turismo que, con más de 2.000 iniciativas de 6.000 artistas, destaca el patrimonio cultural, arquitectónico e histórico de las dos ciudades.

Tras la historia de las civilizaciones y las termas romanas

La ciudad alberga algunas de las instituciones artísticas más importantes del país. El Museo de las Civilizaciones de Anatolia, situado en el lado sur del Castillo de Ankara, acoge una colección única, con magníficas reliquias de sitios arqueológicos clave, que abarca el paleolítico, el neolítico, el bronce temprano y las colonias comerciales asirias. Ordenadas por orden cronológico, destacan piezas sobresalientes de, entre otros, hititas, frigios, griegos, helenos, bizantinos, selyúcidas y otomanos. Entre fabulosos relieves, también destaca una pieza de arcilla cocida: la oronda Diosa Madre de Çatalhöyük, datada del VI a.C., da a luz sentada y con los brazos apoyados sobre dos leopardos.

Vagón del extenso CermModern de Ankara. Foto: Lali Ortega Cerón.

Turquía también es conocida por los momentos celestiales que regalan los mimos del ritual de un baño en un hamam. Rodeada de rascacielos consumados y otros a medio construir, se pueden visitar las termas, en este caso romanas, construidas en el siglo III por el emperador romano Caracalla. En la actualidad, las ruinas del antiguo complejo de baños forman un montículo, ya que la época romana se encuentra en la parte superior y, los restos del asentamiento del periodo frigio, debajo. Gracias a la buena conservación de los restos, se sabe que las termas se construyeron según los estándares imperiales y no como un baño de ciudad provincial.

Entre los objetos cotidianos de Anatolia, la delicadeza del impresionismo

Con obra más moderna, el Museo Estatal de Pintura y Escultura de Ankara permite descubrir la evolución de la pintura, la escultura, la cerámica y el arte decorativo turco desde el último periodo del Imperio Otomano hasta la actualidad. Sus galerías, organizadas en función de los diversos movimientos artísticos, contienen obras que atestiguan el despertar impresionista o los primeros trazos cubistas en Turquía. 

Museo Estatal de Pintura y Escultura de Ankara. Foto: TGA.

Mención especial merece el Museo Etnográfico de Ankara si se quiere indagar en el pasado de Anatolia a través de trajes populares, ornamentos, materiales técnicos específicos de Turquía, ejemplos de arte caligráfico otomano y una rica colección de objetos trabajados en azulejo, vidrio, metal y madera. Tampoco faltan en la colección alfombras y kilims de los famosos centros de tejido de alfombras de Uşak, Bergama o Kırşehir. Cuando el curador Halil Demirdelen explica la colección, con la pasión de quien dice trabajar en el mejor museo de Ankara, lo cierto es que tiene argumentos.

Anitkabir, el imponente mausoleo del padre de los turcos

Delante de este museo que también cuenta con una biblioteca especializada en etnografía y folclore de Anatolia, se encuentra una estatua de bronce de Atatürk a caballo, obra del escultor italiano Pietro Canonica en 1927. No hay que olvidar que la institución albergó, desde el 21 de noviembre de 1938 hasta el 10 de noviembre de 1953, el sarcófago de Mustafa Kemal Atatürk antes de ser trasladado a su ubicación actual.

Museo Etnográfico de Ankara. Foto: TGA.

Entre el respeto, la admiración, la gratitud y la tristeza, miles de personas peregrinan a diario a Anitkabir. La hilera interminable de autobuses aparcada a las afueras da idea de la capacidad de acogida del imponente mausoleo de Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938), el fundador de la Turquía moderna y laica, el hombre que democratizó los derechos de los ciudadanos y sustituyó el alfabeto árabe por el latino.

Mausoleo de Anitkabir, lugar en el que yacen los restos de Atatürk. Foto: TGA.

Entre diligentes cambios de guardia, multitud de familias, colegios, funcionarios que juran su nuevo cargo o un grupo de adolescentes que celebran la graduación, desfilan por este edificio neoclásico de dimensiones colosales. Dentro, su museo atesora cientos de objetos testimoniales. Entre ellos, un mapa de una Turquía mermada tras la Primera Guerra Mundial que atestigua la gesta de Atatürk.

CSO Ada Ankara, una noche en la ópera

Se agradece el camino de entrada, donde no falta un rincón para sentarse en un templete inundado de la fragancia de rosas rojas. Quizá sea porque la atmósfera que la música crea en su Sala de la Orquesta Sinfónica, y en su Sala de Orquesta de Cámara, se intuye al iniciar el paseo a lo largo de la pasarela: poco a poco, entre pulsaciones cada vez más bajas, cuerpo y mente se preparan para disfrutar de la actividad cultural de uno de los lugares más especiales de la capital turca. Por cierto, a precios muy económicos.

La CSO Ada Ankara, el imponente edificio de madera, vidrio y hormigón proyectado por Semra&Özcan Uygur, es un campus musical muy cuidado, situado entre el Castillo de Ankara y Anıtkabir. Sede de una de las orquestas más antiguas del mundo, la Orquesta Sinfónica Presidencial, fundada en 1826, su arquitectura es sencillamente espectacular, en parte por el juego de luz natural que se proyecta en el inmenso hall del edificio. Inaugurado en 2020, tras una inversión de 83 millones de euros, este templo del arte cuenta con la primera sala de conciertos del mundo en abrirse tras la Elbphilharmonie de Hamburgo. Con capacidad para 2.023 personas, también dispone de una sala histórica de 600 plazas y una de exposiciones.

CSO Ada de Ankara. Foto: TGA.

Actualmente, 20 artistas de 10 países diferentes participan en la Exhibición “Coexistencia”, una reflexión sobre la transformación del “yo” en “nosotros”, y sobre cómo el cambio climático, la delincuencia y los avatares del presente obligan a adoptar una “cultura mundial común”. En este contexto y en este edificio nacido para el arte, la forma de comunicación universal más allá de los idiomas, las artes plásticas responden a la pregunta. ¿Por qué debemos coexistir? En cualquier caso, el edificio en sí merece una visita.

Lali ORTEGA CERÓN

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