El Museo del Prado adquiere una escultura de Giovanni Bandini

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La obra perteneció originalmente a la colección del poeta y músico Juan de Arguijo (1567-1623) y formó parte de los objetos atesorados en su casa sevillana, donde se daban cita figuras como Francisco Pacheco, Pablo de Céspedes, Fernando de Herrera y Alonso Vázquez y en la que también estuvo como huésped Lope de Vega

La verdadera dimensión de esta escultura, además de su calidad artística, está en su relación con los versos de Lope de Vega, directamente vinculados con ella como sucede en tan raras ocasiones; con la permanencia de las referencias al mundo clásico y a la mitología, con el desnudo y la escultura profana, lo que también supone una rareza en nuestro panorama histórico.

La escultura se había declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid y ha sido adquirida con fondos propios del Museo Nacional del Prado, ejerciendo el derecho de tanteo en una venta entre particulares, por 750.000 euros.

Una Venus en pie

Esta pieza adquirida por el Museo del Prado, obra de Giovanni Bandini, representa a Venus en pie, siguiendo el modelo de las denominadas Venus púdicas, dispuesta en una ligera torsión que evita la frontalidad, girando la cabeza adornada con un elegante y elaborado peinado, para producir una mayor sensación de dinamismo. La composición busca sacar todo el partido al bulto redondo de la escultura pues al lado del pie derecho aparece la cabeza de un delfín, cuyo cuerpo sirve, en la parte posterior, como asiento de un pequeño Cupido desnudo, que lleva colgando el carcaj mientras juega con la cola del animal.

En la base del grupo, una inscripción señala el nombre del artífice y su patria florentina: “IOHES BANDINUS FLORENTINUS F.” Giovanni di Benedetto Bandini del Castello o Giovanni dell’Opera (1540-1599), es una de las personalidades más destacadas en el panorama plástico toscano de la segunda mitad del siglo XVI. Discípulo de Baccio Bandinelli, fue Raffaello Borghini en su famosa obra Il Riposo, de 1584, quien proporcionó datos sobre su producción artística.

Escultura Venus y Cupido de Giovanni Bandini. Museo Nacional del Prado.

Bandini trabajó en los relieves de mármol diseñados por Bandinelli para el coro de Santa María dell’Fiore, realizaría diferentes retratos y participó en una empresa de largo alcance simbólico, dirigida por Giorgio Vasari, la tumba de Miguel Ángel Buonarroti en la iglesia de Santa Croce, realizando la escultura que representa la alegoría de la Arquitectura.

También Borghini nos proporciona un importante dato, según el cual el artista trabajaba con gran pericia en un grupo de bronce sobre un tema cinegético, descrito con todo detalle, por encargo del duque de Urbino, que terminó siendo un regalo diplomático al futuro Felipe III de España, y que hoy se exhibe en el Museo del Prado con el nombre de La caza.

Detalle de la cabeza, perfil derecho. Museo Nacional del Prado.

Precisamente es posible establecer una conexión entre esta creación en bronce y la escultura de Venus y Cupido en lo que respecta a la intencionalidad del artífice a la hora de sacar todo el partido posible a la virtud de la escultura como trasunto de la realidad. Reproducir el volumen en toda su extensión servía para proporcionar la posibilidad de multiplicar los puntos de vista, en un momento en el que el tema del paragone de las artes estaba en su apogeo dialéctico.

La colección de la casa de Arguijo

La obra perteneció en origen a la colección del poeta y músico Juan de Arguijo (1567-1623) y formó parte de los objetos atesorados en su casa sevillana, destruida en 1914, en la actual calle de Laraña, frente a la iglesia de la Anunciación. La casa de Arguijo, sede de tertulias y academia literaria, donde se daban cita figuras como Francisco Pacheco, Pablo de Céspedes, Fernando de Herrera y Alonso Vázquez, tuvo también como huésped a Lope de Vega, que no sólo menciona con elogios a Arguijo, sino que le dedicó algunas de sus obras.

Detalle de Cupido en la parte posterior de la pieza. Museo Nacional del Prado.

En ese ambiente fue en el que la escultura de Venus y Cupido se incorporaría a la casa del poeta. Gestoso y Pérez publicó en 1914 dos fotografías, cuando la pieza ya estaba en Madrid, en casa del vizconde de Irueste, esposo de María Manuela O’Neill y yerno del marqués de la Granja, heredero del mayorazgo en el que habían recaído las propiedades de Arguijo.

Era entonces cuando la ponía en relación con el soneto que Lope de Vega incluía en su libro La hermosura de Angélica, con otras diversas rimas dedicado a don Juan de Arguijo Veintiquatro de Sevilla y publicado en 1602, titulado A don Juan de Arguijo, viendo un Adonis, Venus y Cupido de mármol, indicando la llegada de la obra desde Génova.

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