Últimos días para visitar en La Pedrera (Barcelona) más de ochenta tallas de los artistas pioneros que, entre finales del siglo XIX y principios del XX, cambiaron el rumbo de la escultura moderna. Hasta el domingo 2 de febrero
La muestra celebra la estructura de piedra de la Casa Milà, conocida popularmente como La Pedrera, y coloca en el interior del edificio de Antoni Gaudí algunas de las tallas tardías de esta generación pionera que ayudó a cambiar el rumbo de la escultura moderna. La muestra reúne a ocho escultores históricos, nacidos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX: Hans Arp, Louise Bourgeois, Eduardo Chillida, Naum Gabo, Barbara Hepworth, Henry Moore, Isamu Noguchi y Jorge Oteiza, que fueron prácticamente contemporáneos; describe sus caminos artísticos, a menudo paralelos, para explorar nuevas vías de expresión, señalando puntos de confluencia.
Aparte de estas obras abstractas, que entrarán en un diálogo profundo con La Pedrera, y de las fotografías que Aglaia Konrad ha tomado en las canteras de Carrara, una sección complementaria permite ver que los «pioneros» de la escultura moderna han estimulado la siguiente generación —Stephen Cox, Luciano Fabro, Barry Flanagan, Cristina Iglesias, Anish Kapoor, Ettore Spalletti y Alison Wilding—, y también que la piedra ha sido inspiración de nuevas formas conceptuales de trabajar.


La exposición reúne una cuidada selección de obras procedentes de diferentes colecciones públicas y privadas, como el Institute of Contemporary Art (ICA) de Boston, la Isamu Noguchi Foundation de Long Island, la Henry Moore Foundation de Hertfordshire, la Fondazione Marguerite Arpe de Locarno, la Galería Maeght de París, el Pier Arts Centro de Stromness, el Museo Oteiza de Alzuza, la Tate de Londres, el Chillida Leku de Hernani, el Kröller-Müller Museum de Otterlo y el Hepworth Museum de Wakefield, entre otros.
Comisariada por la historiadora y curadora británica Penelope Curtis —exdirectora de la Tate Britain de Londres y del Museo Calouste Gulbenkian de Lisboa— reúne una cuidada selección de más de ochenta obras procedentes de diferentes colecciones públicas y privadas —con cerca de una cincuentena de esculturas y una treintena de dibujos y grabados.
Una vez más, la Fundació Catalunya La Pedrera organiza una serie de propuestas culturales que expanden la exposición más allá de La Pedrera, para ofrecer nuevas miradas estableciendo diálogos con otras disciplinas artísticas.
Arte en piedra
La Pedrera constituye el escenario ideal para contemplar escultura moderna de piedra. La muestra celebra, precisamente, la estructura de piedra de la Casa Milà —conocida popularmente como La Pedrera—, que se construyó en la misma época que la escultura tomaba nuevos caminos de modernidad, en la primera década del siglo XX. Así como en algunas exposiciones conviene ocultar la naturaleza de la estructura del edificio, en esta se potencia y se utiliza para dialogar con algunas de las obras expuestas, como se evidencia, por ejemplo, con la obra Becoming (1966-1967) de Isamu Noguchi. La muestra, que alcanza un periodo de una cincuentena de años, pretende descubrir y hacer comprender de qué manera el material elegido a menudo limita y libera, a la vez, las ideas del artista.
Desde la antigüedad, la piedra ha sido fundamental en el desarrollo material y espiritual de la humanidad. Por eso, se ha cargado de unos valores simbólicos y sociales que transcienden su propia materialidad. La piedra ha empujado a los escultores a crear obras singulares, y está íntimamente vinculada a la evolución de la escultura. Durante el primer tercio del siglo XX varios escultores volvieron a la talla directa en piedra, sin ningún intermediario. La consecuencia inmediata fue que se revalorizó el oficio de escultor. Constantin Brâncuși promovió esta nueva manera de trabajar y defendió: «La talla directa es el verdadero camino para llegar a la escultura».


El artista, que controla ahora todas las fases del proceso creativo, valora y conoce de manera profunda el material que usa para su creación, puesto que tiene que descifrar las potencialidades de este material y extraer los significados que atesora. Así, los nuevos escultores plantean una concepción diferente al objeto escultórico crean formas nuevas. Una de las características más innovadoras fue que el vacío se convierte en un elemento de composición volumétrica: es un volumen invisible, pero presente en la estructura escultórica. Otro que los grandes proyectos monumentales conciben ahora la escultura como un todo espacial y no como un objeto exento o aislado; la obra se trabaja como elemento inseparable del paisaje. Barbara Hepworth fue líder de la nueva generación que renovó la escultura durante la década de 1930.
A finales de la década de 1950 y principios de la de 1960 muchos de estos artistas –Barbara Hepworth y Henry Moore, en Inglaterra; Hans Arp, en Suiza; Naum Gabo, Isamu Noguchi y Louise Bourgeois, en Estados Unidos; y Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, en España— volvieron a la piedra con una actitud más flexible. Se dieron cuenta de que ganaban mucha libertad si recurrían también a los conocimientos técnicos de tallistas profesionales, ya que esto les permitía elegir mejor las formas y la variedad de las piedras, a menudo, ahora más duras.
Con una actitud más flexible, utilizan ahora la piedra de maneras sorprendentemente inventivas y se decantan por una obra deliberadamente experimental, más que no estrictamente personal. Trabajando con otros artistas, llevaron la piedra a los límites de las posibilidades que ofrecía el material.


La exposición muestra estas nuevas vías de expresión, y señala puntos de confluencia. Además, resalta las calidades únicas de transparencia y brillantez de la piedra reveladas en obras orgánicas y cristalinas, arquitectónicas y biomórficas. Hay piezas que evocan la roca, y otros, la montaña; hay que reproducen las formas onduladas blandas de hojas y animales, y otros, las formas verticales de las estructuras primarias.
Datos útiles
Hasta el 2 de febrero de 2025
Entrada general: 12€
Entrada reducida: 10€ – Mayores de 65 años, estudiantes y personas con discapacidad (igual o superior al 33%)
Entrada gratuita: Menores de 12 años, miembros de asociaciones profesionales (ACCA, AICA, AECA, AMC, ICOM, ICOMOS), personas con discapacidad (igual o superior al 65%) y acompañantes acreditados.
Exposición expandida
Una vez más, en torno a la exposición, la Fundació Catalunya La Pedrera ha organizado una serie de propuestas culturales que han expandido la exposición más allá de La Pedrera, para ofrecer nuevas perspectivas estableciendo diálogos con otras disciplinas artísticas.
El próximo 8 de febrero tendrá lugar la última actividad: el estreno de Raquel García-Tomás en el Palau de la Música Catalana.
En el marco del concierto Ballets de Tchaikovski en el Palau de la Música Catalana, se estrenará la composición «Ceci n’est pas une valse», una obra creada por encargo del Palau de la Música Catalana, la Fundació Catalunya La Pedrera, la Orquestra Simfònica del Vallès y la Real Filharmonía de Galicia. La obra construye referencias remotas al género del vals y explora el contraste y el dinamismo entre bloques sonoros de diferentes densidades y colores tímbricos.
Este concierto es, además, una excelente oportunidad para ver la obra Looking up (2008) de Xavier Corberó que acoge el Palau de la Música en el marco de la exposición de La Pedrera.
«Ceci n’est pas une valse» surge del deseo de capturar la síntesis de algunos de los elementos más reconocibles de los valses orquestales para construir un nuevo espacio en el que estos elementos, por pequeños que sean en su origen, se conviertan en monolitos de grandes dimensiones. Dicho de otra manera, la obra establece referencias remotas a este conocido género del pasado, explorando el contraste y dinamismo entre bloques sonoros de diferentes densidades y colores tímbricos.
Sábado 8 de febrero, a las 18.30 h. Palau de la Música Catalana
Compositora especializada en creación interdisciplinaria, Raquel García Tomás (1984) es doctorada en el Royal College of Music de Londres. En 2020 fue galardonada con el Premio Nacional de Música “por el carácter interdisciplinario, innovador y arriesgado de un lenguaje compositivo singular y propio”. Recientemente ha sido galardonada con el Premio Nacional de Cultura 2024 del CoNCA “por su excelencia en la composición musical con una voz propia, fruto de una sólida formación y la aptitud para la innovación que le permiten alcanzar el equilibrio entre la experimentación sonora y visual sin perder la capacidad de emocionar a un público amplio”.
Sobre la Fundació Catalunya La Pedrera
La Fundació Catalunya La Pedrera es una fundación privada que trabaja para todo el mundo tenga un futuro mejor.
El sueño de la Fundació es que la cultura sea el camino hacia un mundo más humano, donde las personas estén en el centro. Por eso se crean experiencias culturales y expositivas que son una ventana abierta al pensamiento, para estimular la reflexión y el pensamiento crítico.