Madrid recupera a Chillida veinticinco años después con la exposición Soñar el espacio

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El 17 de febrero, la Fundación Ibercaja inauguró en el Centro Cultural Conde Duque la exposición Eduardo Chillida. Soñar el espacio, una exposición dedicada a uno de los grandes escultores españoles del siglo XX. La muestra reunió a representantes institucionales y responsables de las entidades colaboradoras, marcando el regreso de la obra de Eduardo Chillida a la capital tras más de veinticinco años desde la retrospectiva organizada por el Museo Reina Sofía entre 1998 y 1999.

La inauguración ha contado con la presencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; del director general de Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo; del presidente de la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce, Luis Chillida; del director de Desarrollo de Chillida Leku, Mikel Chillida; y de la comisaria de la muestra y conservadora de Museos Estatales, Alicia Vallina. El acto puso de relieve el carácter excepcional del proyecto: además de clausurar la programación conmemorativa del centenario del nacimiento del escultor (1924-2002), devuelve a Madrid una presencia altamente esperada.

Eduardo Chillida. Soñar el espacio podrá visitarse hasta el 21 de junio en el Centro Cultural Conde Duque, y reúne 102 obras entre esculturas y muestras sobre papel. La exposición propone una inmersión en el universo plástico de Chillida a través de un recorrido que invita a experimentar físicamente la relación entre forma, materia y vacío.

Chillida entendía su arte como un organismo en diálogo con el entorno. En las salas del centro, la disposición de las esculturas subraya esa dimensión relacional: la luz, las sombras proyectadas y las distancias entre volúmenes activan un juego perceptivo en el que el espectador se convierte en parte de la obra. El espacio no es un mero contenedor, sino un elemento constitutivo que se modela y se “sueña” junto a la materia.

La exposición permite recorrer distintas etapas de su trayectoria, evidenciando la coherencia interna de un lenguaje que, sin renunciar a la experimentación formal, ha mantenido siempre una profunda reflexión ontológica sobre el límite, la gravedad y la interioridad.

Fundación Ibercaja “sueña” con el espacio de Eduardo Chillida en su nueva exposición en el Centro Cultural Conde Duque

El conjunto escultórico se compone de una veintena de piezas que muestran la diversidad de materiales que caracterizó la producción del artista. Uno de sus soportes predilectos fue el hierro forjado, el cual se puede ver en obras monumentales como Proyecto para Monumento a la tolerancia, o en series como Topos, Lo profundo es el aire, Estela V o Elogio al horizonte.

También están presentes trabajos en yeso, como Forma; en alabastro, como Lo profundo es el aire XXI; en hormigón armado; y en tierra chamota, material con el que realizó sus Lurrak, compuestas por bloques de arcilla apenas intervenidos. Estas últimas condensan una tensión entre masa y contención que remite tanto a la tradición escultórica como a una comprensión casi telúrica de la materia. Las variaciones cromáticas que produce el tiempo de cocción en horno de leña subrayan el carácter procesual de la obra, donde el fuego y el tiempo actúan como coautores.

En todas ellas, el vacío adquiere una dimensión estructural. No se trata de un espacio residual, sino de una entidad activa que organiza la forma. Chillida no esculpe únicamente materia; esculpe el aire, lo delimita y lo dota de densidad simbólica. Este planteamiento, visible en obras públicas como El Peine del Viento, se traslada en la exposición a un ámbito más íntimo, donde el diálogo con el espectador se vuelve más cercano y sutil.

Uno de los rasgos más singulares de Soñar el espacio es la relevancia concedida a la obra sobre papel. En el caso de Chillida, estos trabajos no constituyen únicamente estudios preparatorios subordinados a la escultura, sino que se tratan como un ámbito autónomo y esencial para comprender su pensamiento plástico.

Entre las piezas exhibidas figuran dibujos y bocetos como Boceto para la plaza de los Fueros de Vitoria o Jaula de libertad, que evidencian la continuidad conceptual entre el trazo y el volumen. Estos trabajos, realizados en tinta, carbón o sanguina, mantienen una fuerte impronta geométrica y una economía formal que dialoga con las esculturas expuestas.

Particular interés suscitan los dibujos de manos abiertas o entrelazadas, que parecen querer capturar la energía del gesto y la tensión del espacio entre los dedos. En ellos, la figuración convive con la abstracción estructural, revelando la dimensión corporal de una obra que, pese a su aparente severidad formal, está profundamente anclada en la experiencia humana.

La exposición también incluye retratos (de su esposa, de sus hijos y autorretratos) de gran intensidad expresiva, que muestran una faceta menos conocida del artista. A esto se suman collages realizados con papeles rasgados y cortados, así como la serie Gravitaciones (a partir de 1985), donde los recortes suspendidos generan una tercera dimensión y una sutil sensación de ingravidez. En estas obras, el espacio se construye por adición y superposición, trasladando al plano bidimensional preocupaciones propias de la escultura.

Fundación Ibercaja “sueña” con el espacio de Eduardo Chillida en su nueva exposición en el Centro Cultural Conde Duque

La muestra subraya la profunda vinculación de Chillida con la naturaleza y con su tierra natal, el País Vasco. Nació en San Sebastián en 1924, y dedicó su vida a desarrollar una obra enraizada en el paisaje atlántico, en el horizonte marino y en la memoria cultural de su entorno. Esa conexión se traduce en una búsqueda de equilibrio entre fuerzas opuestas: peso y levedad, interior y exterior, apertura y límite.

El título Soñar el espacio alude a esa dimensión poética y reflexiva. Si Francisco de Goya advertía que “el sueño de la razón produce monstruos”, la exposición propone que el sueño de Chillida produce belleza, libertad y armonía. En un contexto marcado por la aceleración y la saturación visual, la obra del escultor invita a una experiencia ralentizada y contemplativa.

Como complemento, la Fundación Ibercaja ha editado un catálogo que incluye textos de Mikel Chillida, Alicia Vallina, Javier Chavarría (artista plástico y profesor de la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología-UDIT), y Elvira Guerra y Lorena Robredo, conservadoras de Museos Estatales.

La muestra ha sido organizada en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce y Chillida Leku, y constituye el cierre del centenario del escultor, reafirmando la vigencia de su legado. Su presencia en Madrid reactiva el debate en torno a la escultura como experiencia espacial y como forma de pensamiento.

Fecha: hasta el 21 de junio.

Lugar: Centro Conde Duque (C/ Conde Duque, 9 y 11, 28015 Madrid).

Entrada libre hasta completar aforo.

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