Un diálogo inédito entre la alta joyería de la Casa Suarez y el Museo Lázaro Galdiano

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El Museo Lázaro Galdiano se convierte en el escenario de una exposición que reúne, por primera vez, una amplia selección de joyas históricas y creaciones contemporáneas de Suarez, una de las firmas referentes en España. Un diálogo con el Arte propone un recorrido único por más de ochenta años de historia de la marca a través de un diálogo nunca visto antes entre piezas de alta joyería y algunas de las obras maestras de la colección del Museo.

Comisariada por Eloy Martínez de la Pera, la muestra nace de la convicción de que joyería y arte comparten una misma vocación y propósito: transformar la materia en emoción y crear obras de gran belleza y valor capaces de preservar la memoria, trascender el tiempo y convertirse en legado y patrimonio. Desde la representación del poder y la identidad, hasta el uso de la luz, el color o la materia, obras de artistas como Sofonisba Anguissola, Juan Carreño de Miranda, Claudio Coello, Luis Paret, Federico de Madrazo y Raimundo de Madrazo establecen conexiones que permiten descubrir cómo la joyería ha acompañado la evolución del arte y de la sociedad desde una mirada compartida.

El retrato de Catalina Micaela de Austria, anónimo, realizado entre 1585 y 1591, dialoga en esta exposición con una selección de brazaletes históricos y contemporáneos de Suarez. Foto: José María Martín, CM Museo Lázaro Galdiano.

Cada encuentro entre una joya y una obra de arte sirve para revelar al público afinidades formales, cromáticas o conceptuales, generando un diálogo que trasciende la contemplación estética y sitúa a la joyería como una expresión cultural donde patrimonio, memoria, artesanía y creación contemporánea convergen para ofrecer nuevas lecturas.

La exposición constituye también un homenaje al trabajo de los maestros joyeros y a todos aquellos oficios que han acompañado la evolución de Suarez desde la apertura de su primera tienda en Bilbao en 1943. Cada una de las piezas expuestas refleja el equilibrio entre excelencia artesanal, respeto por la materia prima, innovación y conocimiento transmitido de generación en generación, reivindicando los oficios como parte esencial del patrimonio cultural y un legado que ha contribuido a definir el imaginario artístico europeo.

Patrimonio, memoria, artesanía y creación contemporánea convergen en un relato articulado en torno a cuatro pilares: Origen, Legado, Artesanía y Contemporaneidad, ideas que permiten comprender la evolución de la identidad de Suarez y el recorrido creativo que ha guiado su trayectoria.

Un expositor de la muestra «Suarez. Un diálogo con el Arte». Foto: José María Martín, CM Museo Lázaro Galdiano.

Las joyas de Suarez dialogan con obras de la pinacoteca estableciendo conexiones que permiten descubrir cómo la joyería ha acompañado al arte y la sociedad desde una mirada compartida en torno a la belleza, el símbolo y la identidad. Cada encuentro ha sido concebido para revelar afinidades formales, cromáticas o conceptuales, generando una narrativa artística que trasciende la contemplación estética y sitúa a la joyería como una expresión cultural capaz de interpretar su tiempo y preservar la memoria.

El recorrido comienza en el Pórtico del museo, entrada original del palacio, convertido en un espacio de bienvenida al visitante y en umbral simbólico entre los jardines y el universo de la exposición. Una gran instalación de madera, tejido y luz, inspirada en las cajas que protegen y transportan las obras de arte, introduce la historia de la evolución de Suarez. Presidiendo este primer encuentro, la obra Pescadora, de Alberto Arrúe, establece un vínculo con los orígenes de Suarez y con Bilbao, la ciudad que vio nacer la firma. A su alrededor, una selección de joyas históricas y de nueva creación se vincula con gouaches, herramientas de joyería y objetos de taller, acercando al visitante al universo del oficio y a los procesos creativos que hacen posible cada pieza. Un conjunto que revela cómo tradición e innovación, memoria y contemporaneidad han convivido desde el origen para dar forma a una manera única de entender la alta joyería.

Vista del Pórtico del museo, presidido por el óleo Pescadora (1943) de Alberto Arrue. Foto: José María Martín, CM Museo Lázaro Galdiano.

El trayecto continúa en la primera planta del Museo Lázaro Galdiano, donde tiene lugar el verdadero diálogo entre joyería y arte a través de una selección de obras de la colección permanente de la pinacoteca: Eleonora de Medici, de Sofonisba Anguissola, 1580 [ca]; el retrato de Catalina Micaela de Austria, 1585 [ca]-1591 [ca]; el Tríptico del nacimiento, de García del Barco (1467-1500), la Inmaculada Concepción de Claudio Coello, 1690 [ca], el Retrato de Carlos II de Juan Carreño de Miranda, 1671 [ca], La Tienda, de Luis Paret, 1772; el retrato de Gertrudis Gómez de Avellaneda y el de Concepción Paz y Tamarit, ambos de Federico de Madrazo y Kuntz, 1857 y 1863, respectivamente; el retrato de Consuelo Gaztambide Aguader, de Raimundo de Madrazo y Garreta, 1867-1868; y La niña Matilde Cobos, de Zacarías González Velázquez, 1832. Todas ellas conversan con joyas históricas y creaciones contemporáneas de Suarez, estableciendo relaciones de forma, luz, color, simbolismo y composición. Cada encuentro propone nuevas lecturas y revela cómo la joya, al igual que en los grandes retratos de la historia del arte, puede completar una imagen y dotarla de un nuevo significado.

La visita continúa en la Sala de Arte invitado, llamada para esta ocasión Sala Sinfonía, un espacio de contemplación donde el visitante descubre la nueva colección icono de la marca, gracias a una instalación creada por la artista Amaya Hernández. “Sinfonía”, la nueva colección de Suarez, está concebida como la expresión de una nueva etapa. Nace de un ejercicio de reinterpretación de su legado y proyecta la identidad de Suarez hacia el futuro a través de un lenguaje creativo renovado. Desarrollada junto a Amfitheatrof Studio, recupera uno de los signos más reconocibles de la historia de la firma: el logotipo diseñado y patentado en 1987, cuyo trazo recorría el nombre de Suarez desde la S hasta la Z. Ahora abandona su dimensión visual para convertirse en el punto de partida de una nueva creación joyera que reúne algunos de los valores esenciales de la trayectoria de la marca: el conocimiento del oficio, la precisión artesanal y la búsqueda constante de perfección.

Joya del Archivo vintage Suarez.

Con esta exposición, Suarez y el Museo Lázaro Galdiano expresan el encuentro entre pasado y presente, entre oficio y creación, entre patrimonio y futuro.

«Suarez. Un diálogo con el Arte»

Museo Lázaro Galdiano

Hasta el 25 de octubre

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