Joan Brossa y Joan Ponç: encuentros y desencuentros

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La galería Joan Prats de Barcelona dedica una exposición a estos dos artistas que fueron cruciales en la recuperación del arte de vanguardia en nuestro país tras la Guerra Civil. Dividida en dos partes, la primera recorre el periodo de la revista Dau Al Set, el momento de mayor afinidad entre ellos, y la segunda, con obras posteriores, permite ver sus evoluciones en el ámbito plástico. Hasta el 3 de febrero

Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998), poeta, dramaturgo y artista plástico, fue uno de los fundadores de la revista Dau Al Set, junto con Ponç, Cuixart, Arnau Puig, Tàpies y Tharrats, y autor de una obra interdisciplinar, caracterizada por la experimentación con el lenguaje y la utilización de todo tipo de técnicas y estilos. En 1960 participó, invitado por Joan Miró, en la exposición Poètes, peintres, sculpteurs en la galería Maeght de París, a la vez que comenzaba a colaborar con el mismo Miró y Tàpies y, más tarde, con artistas como Alfons Borrell, Chillida, José Niebla, Perejaume, entre otros. En el ámbito internacional, participó en importantes exposiciones como las bienales de São Paulo (1994) y de Venecia (1997). Tras su muerte, en 2001, la Fundació Joan Miró de Barcelona le dedicó una importante muestra antológica y en 2017 el MACBA ha presentado la exposición Poesia Brossa, una revisión del trabajo del artista a través de los libros, las búsquedas plásticas, el teatro, el cine, la música, las artes de acción, etc.

Sobre estas líneas, Poema-1, por Joan Brossa, 1967, poema objeto, ed. 10, HC, 6,50 x 10,50 x 6,50 cm. Arriba, de izquierda a derecha, Brossa, Brossa, por Joan Ponç, 1950, técnica mixta sobre papel, 32 x 45 cm, y Lady, por Joan Brossa, 1990, poema objeto, ed. única, 35 x 65 x 65 cm.

Joan Ponç (Barcelona, 1927-Saint-Paul-de-Vence, Francia, 1984) fue un pintor primordial dentro de la escena de vanguardia durante la posguerra española. Fundador de la revista Dau Al Set, junto con Brossa, Cuixart, Arnau Puig, Tàpies y Tharrats, se mantendría fiel a los principios estéticos del grupo a lo largo de su prolongada trayectoria. Tras una breve estancia en París, vivió en Brasil, donde creó el grupo L’Esplai y donde expuso en el Museu de Arte Moderna de São Paulo (1954 y 1956). En 1964 volvió a Cataluña, el mismo año que la galería René Metras de Barcelona le organizó una exposición retrospectiva. En 1972 se edita la monografía Universo y magia de Joan Ponç de Mordechai Omer y en 1978 el Musée d’Art Moderne de la Ville de París le dedica una importante exposición individual.

Arbre, por Joan Ponç, h. 1975, óléo sobre tela montada sobre madera, 99 cm de diámetro.

Ahora y hasta el 3 de febrero la galería Joan Prats dedida una exposición a Joan Ponç y Joan Brossa, donde muestran obras de dos de los artistas más significativos en la recuperación del arte de vanguardia en nuestro país tras la guerra civil, unidos por una afinidad creativa y personal desde finales de los años cuarenta hasta principios de los cincuenta y unidos también a la historia de esta galería de la Ciudad Condal, donde expondrían en diversas ocasiones.

En 1982, Joan Brossa mostró por primera vez en la exposición en la galería Joan Prats sus poemas objeto y visuales, poemas que realizaba desde 1954 y que eran entonces prácticamente desconocidos por el público. Más adelante, se mostrarían en otras exposiciones en la galería de Barcelona (1989, 1995, 1997) y de Nueva York (1989) y en la Feria de Basilea (1989). Por otro lado, Joan Ponç comienza su colaboración con la galería Joan Prats en 1978, con la exposición Fons de l’ésser. También expondría en 1983, Nocturns, en 1987 con dibujos de la época Pre-Dau Al Set, en 1994 y 1996 con dibujos de la Suite Geomètrica y en 1980 en la feria FIAC en ParÍs.

Autorretrato con aureola, Dau al Sert.

En palabras de Arnau Puig, en el texto realizado para esta exposición: “Un temperamento y carácter de la dimensión del de Brossa casi estaba obligado por el destino a encontrarse con alguien, Joan Ponç, que bajaba de las nubes”. Este gusto por la magia, la adivinación y lo oculto sería uno de los puntos de unión entre los dos artistas, que se conocieron en 1946. Ese año publicarían junto a Arnau Puig y a Enric Tormo el único número de la revista Algol, que quería ser un revulsivo ante el inmovilismo y la pérdida de idealismo de sus contemporáneos. Proponían una renovación de la mirada que se encuentra también en los monotipos que Ponç realizó para acompañar los ejemplares de la revista y que se aleja de la figuración naturalista predominante en el arte español de la época.

El fons de l’esser.

Además de este interés por las nuevas formas artísticas, las obras de Brossa y Ponç coincidían temáticamente en una preocupación y una crítica a la sociedad, junto con el interés por la cultura popular, el teatro y la magia que ya apuntábamos. Por eso, en aquellos años, se fueron sucediendo las colaboraciones entre los dos: el libro inédito Parafaragaramus (1948), dos números de la revista Dau Al Set (enero, 1949 y un inédito), el libro Em va fer Joan Brossa (1951), donde aparece un retrato de Joan Brossa por Joan Ponç, considerado el retrato más directo y sincero que haya tenido el poeta. La relación Brossa-Ponç quedó plasmada también en los poemas de Brossa alusivos a Ponç y en diversos dibujos de Ponç: los Dibuixos podrits (1947) y las Metamorfosis (1947), la suite Joan Brossa-Joan Ponç (1947), la cubierta del libro Dragolí de Brossa (1950), o el guache Brossa, Brossa (1950), que mostramos en esta exposición.

Doble, por Joan Brossa, 1988, poema objeto, ed. 10, HC, 25 x 15 x 11,50 cm.

Brossa y Ponç fueron en su momento dos abanderados de la renovación estética, siguiendo los pasos de J. V. Foix y Joan Miró. Brossa, que había conocido a Miró en 1941 a través del sombrerero y mecenas Joan Prats, en casa de J.V. Foix, los pondría en contacto con Joan Ponç. Dau Al Set ayudaría a restablecer los puentes con la vanguardia de ADLAN, impulsado por Joan Prats y Joaquim Gomis, y del GATCPAC.

Después de este periodo de afinidad y creatividad, en 1953 Joan Ponç se fue a Brasil, y cada uno de los dos artistas continuó su camino. A su vuelta a Cataluña, en 1962, Brossa estaba ya muy lejos del magicosurrealismo y se movía por una antipoesía ligada a la realidad mientras hacía experimentos plásticos de lo que sería su poesía visual. Su vínculo se iría diluyendo. Para Brossa, Ponç quedaría siempre ligado a Dau Al Set.

Suite Neurastémica, por Joan Ponç, 1969.

Esta exposición pretende mostrar las trayectorias de los dos artistas: una primera parte, con obras del periodo Dau Al Set, el momento de mayor afinidad entre Joan Brossa y Joan Ponç, y una segunda parte de la exposición, con obras posteriores, que permiten ver sus evoluciones en el ámbito plástico, y que se reflejan de la misma manera que en la suite Joan Brossa-Joan Ponç (1947).

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