Carlos Albert lleva el rojo vivo a La Habana

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El escultor participa en la decimotercera edición de la Bienal de la capital cubana con Marco de lo invisible, una pieza de acero corten de 4 metros de altura y 350 kilos de peso. Un conjunto de formas geométicas que se complemenran entre sí, en un juego de llenos y vacíos, y cuyo protagonista es un gran espacio diáfano que enmarca el mar por un lado y la ciudad por el otro. Hasta el 12 de mayo

Tras haber realizado numerosas exposiciones tanto en España como en Alemania y de recibir el encargo de realizar el galardón del Premio Patrimonio 2018, concedido a la que fuera reina, Doña Sofía, Carlos Albert (Madrid 1978) presenta la pieza Marco de lo Invisible en la décimotercera edición de la Bienal de la Habana, una obra que se caracteriza por la rotundidad y la fuerza de sus volúmenes en contraposición a los vacíos sugerentes, que estructuran el espacio como parte esencial de la propia escultura.

Marco de lo invisible, por Carlos Albert, 2019, acero corten pintada con RAL3020, 400 x 150 x 83 cm.

Una propuesta que pretende crear conciencia y ensalzar al mismo tiempo, de forma poética, el sentido emocional que implica para todos enfrentarse al conjunto de realidades que supone nuestra condición humana, que nos equipara, nos acerca y nos une, al margen de las diferencias que nos alejan. Marco de lo invisible propicia un diálogo de reflexión íntimo en el espectador, posiblemente de forma inconsciente, mientras que nos invita a alcanzar un pensamiento profundo, más allá de la realidad física de la propia obra. Para ello, la escultura se presenta como un equilibrado conjunto de formas geométricas que se complementan entre sí, en un juego de llenos y vacíos en los que la plasticidad y la composición estética del conjunto dan lugar en su interior al verdadero protagonista: un gran espacio diáfano que enmarca al mar por uno de sus lados y a la ciudad de La Habana por el otro, como si se tratara de una gran ventana abierta a ambos. A través de ella, las dos realidades son ensalzadas, se comunican y se acercan. De la misma manera el paisaje y su entorno pasan a formar parte de la esencia física y conceptual de la propuesta, invitando a paseantes y curiosos a atravesarla con su mirada, a asomarse al otro lado, a interactuar con ella sentándose o cobijándose en la intimidad de sus pensamientos.

El soporte empleado para la materialización de la obra es acero corten en espesores que oscilan entre los 3 y los 5 milímetros, soldado con aportación del mismo material, protección anticorrosiva con imprimación de alta resistencia (sigmafast 205 R3020 epoxi) y acabado en pintura de alta resistencia en su pigmentación (sigmadur 550 R3020 poliuretano alifático). La aplicación de color en esta escultura hace de ella una obra muy singular en la trayectoria de Albert, siendo hasta el momento una de las pocas en las que ha hecho uso del elemento cromático más allá de las tonalidades propias de los materiales que frecuentemente utiliza. Esta decisión la toma en un momento de desarrollo artístico que le acerca a nuevos caminos dentro de su lenguaje escultórico propio, con el deseo de expresar y acercar el carácter colorista del paisaje físico y humano de Cuba: el azul del mar, el blanco del cielo y el rojo de la escultura bien podrían colorear la bandera del país.

La escultura en el taller de Carlos Albert.

Junto al escultor, que participa en colaboración con La Oficina del Historiador y Acción Cultural Española que están trabajando para que la pieza se quede de forma permanente en La Habama, otros artistas españoles se suman a la cita, apoyados por estos mismos organismos, como Suso33, Okuda San Miguel, Susy Gomez, Bernardí Roig, David Magán, Alfredo Bicondoa, David Rodríguez Caballero, Martín y Sicilia, José Manuel Ciria y Xavier Mascaró.

Bajo el título de La construcción de lo posible, esta edición de la Bienal de La Habana coincide con el 500 aniversario de la ciudad, tras haber tenido que ser aplazada a causa de los daños causados por el huracán Irma. En ella participan en torno a 235 artistas de 50 países, predominando la presencia de artistas cubanos, como el Premio Nacional de Arte Cubano Manuel Mendive y René Francisco Rodríguez o el Premio Nacional de Artes de Cuba Pedro de Oráa. También artistas cubanonorteamericanos, como Emilio Pérez o Enrique Martínez Celaya, entre muchos otros.

La ciudad se llena de eventos en torno a la Bienal, que por primera vez se expande por todo el país. En Camagüey, por ejemplo, el Festival Internacional de Videoarte será parte de la Bienal de este año. También participan el Museo Nacional de Bellas Artes, la Factoría Habana o el Pabellón Cuba. Cuba y artistas, nacionales e internacionales, se unen para dar valor y voz al arte en esta gran cita.

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