El arte como herramienta para transformar

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¿Hasta qué punto el arte puede contribuir a transformar una comunidad? Con la denominada postmodernidad, según el célebre diagnóstico de J. F. Lyotard, los grandes relatos desaparecen de nuestro horizonte, de manera que, salvo ingenuos y desinformados, ¿quién a estas alturas cree que el arte puede transformar el mundo? Con perseverante esfuerzo y suerte, puede cambiar la perspectiva de una persona, especialmente la del artista o la de un espectador sensible y cómplice.

Demorándonos en las imágenes de Crossroads. El viaje circular de Boa Mistura, dirigido por Dan Barreri, con música de Leiva, por momentos uno abraza esa utopía. Sin embargo, de todos esos proyectos en los que colaboran integrantes de comunidades marginadas, ¿a cuántos ha cambiado realmente el arte? A lo largo de la película vemos cómo una intervención con motivo del 20 aniversario de la caída del muro de Berlín en una pared de más de 20 metros expresa el encuentro entre Oriente y Occidente a través de dos figuras tatuadas con su pasado.

Un fotograma de Crossroads. El viaje circular de Boa Mistura.

Algo que no se nombra ciertamente con la palabra azar, junto con la visibilidad de esa pieza le abre las puertas de un proyecto en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde en colaboración con la comunidad pintan con brillantes colores, signo de la alegría de las personas, a pesar de sus deficientes condiciones de vida, el club de ciclismo Velokhaya Khayelitsha. Es la primera vez que emplean una metodología colectiva que va más allá de unos artistas, lo que acaba siendo crucial.

En 2001 decidieron denominarse Boa Mistura, que significa en portugués “buena mezcla”. Está compuesto por Javier Serrano, arquitecto; Rubén Martín, ingeniero de caminos; Pablo Purón, publicista; y Pablo Ferreiro y Juan Jaume, licenciados en Bellas Artes. El viaje prosigue por Sao Paulo, en Vila Brasilandia, una de las favelas de la periferia de la ciudad. El objetivo es transformar esa zona de conflicto, drogadicción y violencia, de manera que se sirven de la técnica de la anamorfosis con mensajes visuales y verbales muy sintéticos que procuran interpelar a las personas de esa comunidad en busca de lo mejor de ellos, de nosotros.

Obra del colectivo para CDMX.

Además de por esta metodología comunitaria, el arte de Boa Mistura se caracteriza por el uso de dibujos geométricos y colores vívidos con mensajes verbales que pretenden empoderar y emancipar a las personas. En todos estos proyectos públicos que se extienden por Chile –desgarrador el testimonio de esa mujer que descubre su vocación de pintora y luego se queda paralítica–, Grecia, República Dominicana… No hay un proyecto previo, y si los hubo fracasaron.

Boa Mistura cobra conciencia de que estos proyectos públicos surgen progresivamente en diálogo con la singularidad de cada lugar concreto. Parafraseando a María Zambrano, la obra se revela durante el proceso de creación. De ahí que este, junto con la gente del lugar, sea esencial. Las ciudades se crean al mismo tiempo que las creamos nosotros, artífices y víctimas. El viaje, como la esperanza, continúa mientras hay vida. ¿Seremos capaces de crear un mundo más habitable y civilizado?

Sebastián Gámez Millán

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