Las columnas megalíticas de Heinz Mack

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Después de su paso por Venecia y Estambul, The Sky over Nine Columns, la obra más reciente del artista alemán, podrá verse hasta el 6 de noviembre en el lago sur del Hemisfèric de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Nueve monolitos recubiertos de miles de teselas doradas plantean una síntesis entre lo primigenio y lo presente, así como una metáfora de los engañosos valores que se ocultan tras el esplendor del capitalismo

Hasta el 6 de noviembre la obra The Sky over Nine Columns estará emplazada en el lago sur del Hemisfèric de la valenciana Ciudad de las Artes y las Ciencias. Su autor, el alemán Heinz Mack (1931), cuya trayectoria artística tiene más de medio siglo, propone con ella ni más ni menos que la erección actualizada de un hito megalítico. Es decir, el acto prehistórico de erigir piedras monumentales trasladando al presente su profunda y evidente significación mágica, que como tal es también una reafirmación del poder social de aquellos privilegiados sobre los que recae dicho valor: druidas, iniciados, chamanes…

Todas las fotos pertenecen a la instalación The Sky Over Nine Columns en Valencia.

Todas las fotos pertenecen a la instalación The Sky Over Nine Columns en Valencia.

La actualización se produce, de forma asombrosamente eficaz, a través del material más destacable de la obra, el oro de las cientos de miles de teselas adheridas a la superficie de cada columna. Puesto que es un símbolo obvio e ineludible del clímax de las promesas de un capitalismo cuyo funcionamiento actual se asemeja peligrosamente al de una religión primordial. El oro es la imagen más directa y poderosa del lujo, que a su vez no es sino la cúspide milenaria y previa de todo lo que hoy entendemos por consumo. Es más, milenios antes de inventar siquiera estas palabras tan vigentes, el oro era ya el sostén más firme del orden existencial basado en la jerarquización económica, orden que no hemos sabido superar aún. Y lo era por razones prácticas y al mismo tiempo simbólicas, conjunción de la que emana su poder como imagen de diferenciación social, como medio más efectivo para acumular fortuna, acuñar monedas de máximo valor y medir la riqueza de individuos, estados o instituciones, como símbolo transcultural de divinidad.

The Sky Over Nine Columns_ AssemblingPor ello Mack, al utilizar el oro como material esencial de su particular cita a la monumentalidad prehistórica, está señalando la elevación mágica –liturgias, sacerdotes y preceptos incluidos– que le conferimos al cúmulo de símbolos y valores emanados del propio material. De modo que las columnas son efigies, primigenias en su forma y contenido, contemporáneas en su significado. Ídolos esenciales para cuya representación resulta inútil cualquier traducción antropomórfica. Monolitos a la manera de los que se levantaban en la noche de los tiempos, con el añadido del fulgor de un icono bizantino cuya superficie dorada representa el territorio donde habitan los dioses. En definitiva, una síntesis entre lo primigenio y lo presente, entre formas diversas de construir religiones, deidades y fetiches que conectan nuestro pasado más remoto con la más rabiosa actualidad.

The Sky Over Nine Columns3Sin olvidar que esta declaración de intenciones se comunica mejor y con más fuerza a través del entorno en el que se sitúa, pues se han expuesto las columnas en lugares que también reflejan valores simbólicos de lujo y esplendor socioeconómico: su vertiente decadente en Venecia, su valoración orientalista en Estambul, la versión moderna, tecnológica, en Valencia. Un lugar, especialmente tratándose de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el que tampoco desmerece el poder significante de la obra el hecho de que se trate de un ambiente que resuena en el imaginario colectivo como la metrópolis de la especulación urbanística más sintomática de la corrupción política. Un perfecto decorado de película distópica en cuyo interior las columnas de Mack repican con mensajes sombríos sobre cuáles son nuestros ídolos, sobre cómo son al mismo tiempo frágilmente construidos por nosotros mismos pero tan poderosos que nos gobiernan.

Retrato de Heinz Mack, 2011. Foto: Reginald Weiss / Archiv Heinz Mack.

Retrato de Heinz Mack, 2011. Foto: Reginald Weiss / Archiv Heinz Mack.

Por todo ello, por el conocimiento que puede adquirirse de comprobar estas experiencias, merece la pena visitar el emplazamiento valenciano de estas nueve columnas doradas. Especialmente cuando estén bañadas por el sol.

Manuel ANTÓN

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