Destacada presencia española en la Bienal de Venecia 2022

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Dos jóvenes artistas, Teresa Solar y June Crespo, participan en la exposición central, comisariada por Cecilia Alemani. El resto de los nombres españoles seleccionados por ella son de creadoras fallecidas: Maruja Mallo, Remedios Varo, Josefa Tolrá y Georgiana Houhton. Fuera de lo oficial hay también una destacada presencia española e ibérica, como son las muestras de Manolo Valdés, Marria Pratts o Sabrina Amrani, entre otros muchos creadores

La participación española en Venecia data desde su creación en 1895 y nuestro pabellón abrió sus puertas por primera vez en 1922 (hace cien años), convertido en uno de los 37 pabellones históricos que cuentan con el privilegio de tener una sede propia en I Giardini. El pabellón original fue obra de Javier de Luque, aunque la fachada fue restaurada por Joaquín Vaquero Palacios en 1952. Desde entonces hasta hoy, el pabellón español ha venido albergando las propuestas de nuestros artistas tanto en la Bienal de Arte como en la de Arquitectura. Eduardo Chillida ganó en 1958 y Alberto Campo Baeza en la de Arquitectura del 2000.

La propuesta de Ignasi Aballí titulada Correccion para esta Bienal, comisariada por Bea Espejo, puede definirse como un desafío a la atención y la percepción del espectador. El proyecto sigue la estela de otros trabajos anteriores en los que el artista construye de manera sutil un proceso de cuestionamiento de todo espacio de exposición, sea pintando de diferentes blancos las paredes de un museo o trazando paredes imaginarias para dividir espacios a priori indivisibles.

Ignasi Aballí, Corrección, 2022. Cortesía de la Bienal de Venecia.

Dos artistas jóvenes, Teresa Solar (Madrid, 36 años) y June Crespo (Pamplona, 40 años) participan en la exposición central, la comisariada por Cecilia Alemani. El resto de los nombres españoles seleccionados por ella son de creadoras fallecidas, todas ellas mujeres: las pintoras surrealistas Maruja Mallo (1902-1995), Remedios Varo (1908-1963) y la médium y dibujante Josefa Tolrá (1880-1959), además de la británica nacida en Las Palmas de Gran Canaria Georgiana Houghton (1814-84).

Teresa Solar y las referencias biomorfas

Teresa Solar, sin abandonar del todo la figuración, ha combinado con un lenguaje más abstracto, con referencias biomorfas, un grupo de esculturas de formas híbridas instaladas en el espacio público que trazaban paralelismos entre los huesos del esqueleto humano y las embarcaciones que permiten el viaje de los cuerpos, las mercancías, así como lo que llamamos cultura y conocimiento. Ella misma alberga una mezcla en su herencia cultural, al ser hija de español y palestina nacida en Egipto.

Teresa Solar, Tunnel Boring Machine, 2022, Clay, resin, 460 × 120 × 80 cm. Cortesía de la Bienal de Venecia.

Las nuevas formas intuitivas de June Crespo

Por su parte June Crespo muestra las piezas tituladas Helmets en el Pabellón Central, una asociación o referencia a la serie de obras ‘The Helmet Heads’ de Henry Moore, que la artista descubrió mientras hacía sus primeras piezas de cerámica. A partir de fibra de vidrio, resina, cerámica y bronce, Crespo corta, divide, amplía y recombina elementos y materiales, creando nuevas formas intuitivas que permiten a cada espectador realizar interpretaciones diferentes. Trabaja desde la escultura «un lenguaje que remite al cuerpo y a sus relaciones con la arquitectura». Crespo vive y trabaja en Bilbao, donde la representa la galería Carreras-Múgica; no hace mucho presentó en Madrid en la galería de Heinrich Ehrhardt la exposición Voy, síl, una de las más bellas y poéticas de los último años.

June Crespo, HELMETS (IX), 2022, Stainless steel, ceramic coat, 45 × 64 × 36 cm. Steel, support: 95 × 115 × 72 cm. Cortesía de la Bienal de Venecia.

Valdés, Pratts y Amrani

Pero hay otra presencia española e ibérica muy importante fuera de lo oficial. Por ejemplo, la exposicion de Manolo Valdés, uno de los grandes artistas españoles vivos en la Galería Contini (comisariada por quien esto escribe). O de la joven Marria Pratts (Barcelona, 1988) en el palazzo Salamon (28 abril-6 mayo), en Cannaregio, de la mano de La Bibi Gallery de Mallorca, una artista con un enorme futuro y un joven galerista con una gran ambición internacional. Lo mejor que he visto últimamente ha sido la pieza en el MACBA Sento una música dintre del cap (Transformació d’un pensament borrós) de 2021 un largo lienzo donde Marria con sus trazos descarados, sus líneas de espray, sus garabatos, sus agujeros quemados, sus neones que se introducen y brotan de los paneles, crea una pintura que es una escenografía de verdadera transvanguardia.

Asimismo la galerista sita en Madrid, Sabrina Amrani, tambien con una enorme ambición, ha presentado en el Oratorio di San Ludovico (23 abril-29 mayo) la obra The Red Thread of Destiny de Mónica de Miranda (Oporto, 1976). Portuguesa de padres angoleños es una artista que trabaja en la diáspora, incluso la cercana como es Marruecos. Su trabajo se basa en temas de arqueología urbana y geografías personales, siguiendo ese hilo rojo del destino del que habla una antigua leyenda asiática que se puede encontrar tanto en la mitología china como en la japonesa, un hilo rojo delgado e invisible que conecta emocionalmente a las personas.

Otras miradas artísticas

Entre las cuatro exposiciones que más me han impactado de los pabellones nacionales está la titulada Gates of Turan, del persa Firouz Farman-Farmaian, que representa a Kirguistan. Pero Firouz, que nació en Teherán (Irán) y vivió allí hasta que huyó a París para escapar de la Revolución Islámica, reside en San Roque, Andalucía. Después de estudiar Arquitectura y Artes Visuales en París, que fue el comienzo de su carrera como artista multidisciplinario, Firouz trabaja entre España y Marruecos. En 2015 presentó en Nando Arguelles Art projects en Sotogrande la exposición Blue Taxi to Paradise, una aproximación cromoclasta abstracta al color azul. “Son las circunstancias las que finalmente dan forma a las vidas”, dice el artista, cuyo trabajo busca participar activamente en diálogos puente entre el pasado y el futuro, el este y el oeste, entre artesanía arcaica y tecnología innovadora.

Firouz Farman-Farmaian, Gates of Turan, 2022. Cortesía de la Bienal de Venecia.

También hay presencia española en la exposición De Donatello a Alessandro Vittoria, 1450-1600: 150 años de Escultura en la República de Venecia, comisariada por Toto Bergamo Rossi y Claudia Cremonini, en el palacete Ca’ d’Oro, el edificio gótico más famoso de Venecia después del Palacio Ducal. Además de la exposición se ofrece acompañar a los visitantes a lo largo de un extenso itinerario por la ciudad. De hecho, se ha diseñado una señalización especial para indicar la presencia de obras maestras esculpidas conservadas en iglesias y museos venecianos, creando un diálogo entre los distintos puntos de interés. La exposición, que cuenta con la colaboración de Marsilio Arte para la organización general y coordinación de la comunicación, así como para la publicación del catálogo que documenta la muestra a través de una importante campaña fotográfica creada para la ocasión, se realiza en colaboración con Colnaghi y con el apoyo de Banca Ifis, Venice Real Estate Knight Frank y el Comité Sueco para la Salvaguardia de Venecia (Pro Venezia Suecia).

El encargado de explicar estas cuidadas escenografías es uno de sus artífices. Se llama Jorge Coll, es barcelonés, tiene 40 años y, desde 2016 dirige, junto a su socio Nicolás Cortés, la galería Colnaghi, toda una institución del mundo de las antigüedades fundada en 1760. La sede principal está en Londres, a donde Coll se mudó en 2012. La segunda está en Madrid, donde opera Coll & Cortés, la galería que fundaron una década antes de llegar a Colnaghi. La tercera es la sede de Nueva York dirigida por mi amigo Carlos Picon, un reputado arqueólogo con más de treinta años de experiencia al frente del Departamento de Arte Griego y Romano del Metropolitan Museum.

Vista de la instalación de la exposición De Donatello a Alessandro Vittoria. 1450-1600: 150 años de Escultura en la República de Venecia, comisariada por Toto Bergamo Rossi y Claudia Cremonini, en el palacete Ca’ d’Oro. Cortesía de la Bienal de Venecia.

Por otra parte está la Scuola Grande San Giovanni Evangelista con una importante exposición individual de la obra del artista suizo Ugo Rondinone (Brunnen, Suiza, 1963) artista plástico suizo afincado en Nueva York titulada Burn Shine Fly. Rondinone emplea diversos soportes y su obra fuerza al espectador a meditar sobre unas obras de colores muy brillantes o borrosos, o bien anillos concéntricos en forma de objetivos, o bien sus paisajes en blanco y negro de árboles nudosos que parecen erizarse con energía. Aquí en Venecia sus esculturas pretenden generar una versión completamente contemporánea de lo sublime, una en la que la escultura de una vela más pequeña no tiene menos importancia que la totalidad global de la escultura del sol o el matrimonio estelar del cuerpo terrenal con el cielo lleno de agua El título proviene proviene de un libro de poemas de 1994 de su difunta pareja, John Giorno. La exposición está comisariada por un español con presencia internacional, Javier Molins, que en la última Bienal llevó a cabo la exposición de Sean Scully en San Giorgio Maiore.

También esta presente en Venecia el colombiano Oscar Murillo (La Paila, 1986), que reside en Londres pero que en 2015 tuvo una gran presencia en Madrid, con una exposición en el entorno histórico de la Scuola Grande della Misericordia, titulada A Storm Is Blowing From Paradise, en la que muestra sus nuevas pinturas junto con una presentación extensa e interactiva de Frequencies, el proyecto de colaboración a largo plazo iniciado en 2013 con estudiantes de escuelas de todo el mundo. Murillo tuvo en 2019 en The Shed, de Nueva York, en los Hudson Yards, una muestra inspirada en un mural de Diego Rivera que fue destruido en esta ciudad en 1933.

No podemos dejar de señalar como evento colateral, la exposición With Hands Signs Grow, en el palazzo Donà, que nos lleva del presente a las pinturas prehistóricas de la cueva de Altamira, con lo que se demuestra su vigencia al vincularlas a la contemporaneidad. Los artistas Ruth Gómez, Nuria Mora, Daniel Muñoz y Sixe Paredes comparten líneas discursivas –el uso del espacio público o los soportes arquitectónicos– y lenguajes como la pintura y el dibujo, para mostrar las relaciones que existen entre los nuevos espacios que habitamos (internet, las redes sociales y las grandes ciudades) y el arte paleolítico. El comisario es otro español, Alfonso de la Torre, que con gran cierto comenta: “Las cuevas prehistóricas, son el lugar donde el ser humano se comunicó por primera vez con sus semejantes a través del lenguaje universal que representa el arte; y artistas como Picasso, Miró, Tàpies, Chillida, Oteiza o Palazuelo, ya miraron hacia aquellos misteriosos primeros creadores”. De Venecia a la Prehistoria, y billete de vuelta.

Kosme de BARAÑANO

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