Un archivo contra el olvido: la Colección Fuentes Angarita llega por primera vez a Madrid

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Hasta el 27 de abril, el Museo La Neomudéjar de Madrid acoge la exposición 30 años de irreverencia y visión en la Colección Fuentes Angarita, una muestra que presenta por primera vez en España uno de los archivos privados más audaces en torno a las tensiones sociopolíticas de las últimas tres décadas. Procedente de Miami y promovida por Arts Connection Foundation, la exposición reúne más de 130 obras de 68 artistas y propone un recorrido que se sitúa en el terreno del archivo político, la memoria y la resistencia.

Comisariada por Néstor Prieto y Omar Castañeda, la muestra se articula como una “cartografía de la herida”: una topografía visual y conceptual que explora las fracturas provocadas por el autoritarismo, el exilio y la diáspora venezolana. En este sentido, la colección impulsada por la artista y coleccionista Andreina Fuentes Angarita construye un archivo vivo, atravesado por la urgencia histórica y el compromiso ético.

La exposición se despliega en cuatro espacios concebidos como territorios de reflexión. En ellos, el cuerpo, la memoria y la pertenencia son categorías centrales. Desde una perspectiva que incorpora lecturas queer y posnacionales, la colección propone una geografía cambiante de identidades en tránsito, donde el “yo” se articula siempre en relación con un “nosotros” colectivo. El resultado es una constelación de prácticas que dialogan entre sí y con los contextos políticos que las atraviesan.

Uno de los aspectos más significativos de la muestra es su apuesta pionera por la conservación del videoarte y del registro de performance, formatos históricamente vinculados a la disidencia, y, al mismo tiempo, frágiles en términos de archivo y circulación. Al preservar estas prácticas, la colección actúa como custodio de una memoria que, en muchos casos, no pudo exhibirse libremente en su país de origen. Así, la Colección Fuentes Angarita (FAC) se convierte en un salvoconducto para obras desplazadas, un dispositivo de resguardo frente a la censura y la precariedad institucional.

Más allá de la dimensión estética, el proyecto revela una clara vocación solidaria. La FAC acompañó a numerosos artistas venezolanos en procesos de migración y regularización en Estados Unidos, funcionando como plataforma de apoyo y mediación cultural. En este sentido, el archivo se configura como una forma de auxilio material y simbólico frente al exilio, articulando una red de afectos y complicidades que desborda el mercado del arte.

La propia Fuentes Angarita se define como “mecenas-artista”, una figura híbrida que tensiona las categorías tradicionales del sistema artístico. Su discurso reivindica el artivismo como práctica necesaria ante la censura y la invisibilización. La fidelidad a una mirada social y conceptual (según sus propias palabras) ha sido el motor de una colección que entiende el arte no como objeto decorativo, sino como herramienta crítica. En esta concepción, la es una estrategia política: cuestionar las estructuras de poder y activar una revolución íntima del pensamiento.

Celia D. Luna (2022). Cholitas bravas. Colección Fuentes Angarita.

La nómina de 68 artistas configura un coro de voces sin jerarquías, en el que conviven trayectorias consolidadas y prácticas emergentes. La exposición apuesta por la polifonía, permitiendo que las obras construyan sentidos abiertos. Esta pluralidad refuerza la idea de archivo como espacio de escucha y anticipación: un lugar donde la memoria proyecta futuros posibles.

La muestra se inscribe, además, en una estrategia institucional más amplia. Para Arts Connection Foundation, representa el pilar de “Memoria y Archivo”, al tiempo que la fundación anuncia su participación como patrocinador oficial del XX New Art Award (Premio ARCO/BEEP de Arte Electrónico) en la edición 2026 de ARCO Madrid. Este doble movimiento – resguardar el pasado político en el museo e impulsar la vanguardia tecnológica en la feria – evidencia una voluntad de conectar memoria histórica e innovación contemporánea.

En conjunto, 30 años de irreverencia y visión plantea una reflexión necesaria sobre el papel del archivo en contextos de crisis. Frente a la amnesia y la dispersión que caracterizan a las diásporas, la colección se erige como un territorio simbólico donde la memoria insiste y el cuerpo resiste. El arte, lejos de ofrecer respuestas cerradas, se presenta aquí como espacio de interrogación y posibilidad. Desde la belleza y la ironía, la irreverencia deviene un acto de responsabilidad histórica: imaginar, en medio de la fractura, otras formas de pertenencia y de futuro.

Fecha: hasta el 27 de abril.

Lugar: Museo La Neomudéjar (C/ Antonio Nebrija, s/n, 28007 Madrid). Más información en la web oficial.

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