Revisiones de realidad

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Reality shows y objetos ocupan los dos ejes temáticos de las exposiciones que presenta la Casa Encendida hasta el próximo mes de abril. Ryan Trecartin y Lizzie Ficth se sumergen en la excentricidad del universo televisivo, mientras que los diez finalistas de Generaciones 2016 cuestionan las acepciones convencionales de los objetos 

Ryan Trecartin y Lizzie Fitch: ¿Realidad o ficción?

Cuatro pantallas reproducen una misma cinta que se proyecta una y otra vez. Desde el pasillo que aguarda las tres salas donde se alojan, el visitante que acaba de entrar en La Casa Encendida y pasea por la primera planta, recibe por el umbral de la puerta el reflejo de esas imágenes que forman cada película. No se escucha nada, pero lo que llega de las proyecciones advierte que no carecen de excentricidad. Cuando decide adentrarse, el espectador debe tomar asiento en cada uno de los teatros escultura – como los califican sus autores y que a su vez representan los cinco sets donde se ha grabado cada film- para sumergirse en un ambiente que no le resulta del todo ajeno: el esperpéntico y espeluznante mundo de los reality shows.

Es entonces cuando esa sintonía entre la ficción de la pantalla y la realidad se funden, y nos cuesta esfuerzo separar cada una en un terreno distinguido. Es precisamente esta inmersión y confusión con la que juega la pareja de artistas Ryan Trecartin y Lizzie Ficth, ambos residentes en Los Ángeles, donde la realidad muchas veces supera a la ficción.La obra(s) que se presentan en La Casa Encendida constituyen una sola pieza, una instalación bajo el título Priority Innfield,  adaptada de la que se pudo ver en la 55 edición de la Bienal de Venecia en el 2013.

De lo que uno se da cuenta en tan sólo los primeros minutos de película, es de la distorsión y manipulación del lenguaje y la estética con la que se presenta a los personajes. Importante este aspecto para los dos creadores que inciden sobre todo en la cuestión de identidad y juego de roles como evidencia trucada también por las televisiones. La misma idea se mantiene de trasfondo en  los ‘argumentos’ de los cuatro títulos –Junior War (2012), CENTER JENNY (2013), Item Falls (2013) y Comma Boat (2013)-. Dos muy significativos para lo que ambos artistas plantean y sobre lo que reflexionan es Junior War, una filmación realizada por Ryan Trecartin en el último año de universidad en 1999 y que consiste en » un vídeo casero -que no edita hasta el 2012-  sobre una  noche de botellón universitario norteamericano.Es muy interesante esta primera pieza porque es la única en la que no utiliza actores pero el cambio de roles en las hermandades universitarias, quién entra y quién no, llama la atención como uno de los aspectos sobresalientes en el vídeo«, explican Tania Pardo, responsable de exposiciones de La Casa Encendida y Lucia Cassani, directora del centro.

‘CENTER JENNY’ (2013), Lizzie Fitch y Ryan Trecartin.

El segundo título principal es CENTER JENNY, ya del 2013, en el que se desarrolla una especie de casting de reality show, donde compiten ‘muchas jennys’ para llegar a convertirse en la Jenny perfecta. «Se trata de una superación de niveles como los que se reflejan en los videojuegos, esa especie de cultura de ir mejorando, a ver quien es la más estridente», describe Pardo.

La ultima cinta, Comma Boat, que cierra esta serie de películas -no debemos olvidar que menos Junior War las demás se desarrollan según un guión, el cual sigue un cuerpo actoral- concentra ese traspaso simultáneo entre ficción y realidad, al ver en la misma cinta a Ryan Trecartin  actuando y grabando. Mientras tanto el espectador lo vive desde el set donde  aparecen en pantalla los personajes.  Los espacios se han diluido y uno ya no sabe desde donde experimenta las obras.

Generaciones 2016: un objeto, una historia

Por otro lado, Ignacio Bautista, Eva Fàbregas, Enric Farrès Duran, Jaume Ferrete Vázquez, Nuria Güell, Tamara Kuselman, Daniel Martín Corona, David Mutiloa, Julia Varela y Juan Zamora nos aguardan con sus respectivas obras en la segunda planta de La Casa Encendida. Son los diez seleccionados de la decimosexta edición de Generaciones, un proyecto que cada año concentra las propuestas de artistas jóvenes que nos orientan sobre las nuevos planteamientos de la creación actual y más emergente en nuestro país. Este 2016, el comisario de Generaciones, Ignacio Cabrero,presenta un discurso que se centran en el objeto y su replanteamiento desde la creación artística.

Desde Duchamp, los ready-made surrealistas, hasta el inicio del arte conceptual con Mazzoni,  las prácticas performáticas, minimalistas o del arte povera, el objeto ha servido de recurso y soporte esencial para el desarrollo del arte del siglo XX, heredado  a su vez por los artistas del XXI. Ignacio Cabrera ya recuerda que en la convocatoria del 2013 el objeto tuvo su protagonismo en obras como la de Julia Spínola – Frase, objeto.Boca-, y lo recupera tres años después por como «en los últimos años, hemos asistido a la explosión de esta intención de dotar a los objetos de aura artística incluso en nuevas disciplinas», señala el comisario.

Por tanto, bajo el título «Sobre objetos, catalogaciones,y algunas objeciones» se acoge un caleidoscopio de reflexiones todas ellas encerrada en objetos, que chocan y  se comunican con el espectador. La contraposiciones de valores entre lo orgánico y lo material, como el oro, en las culturas indígenas ancestrales es el discurso de la  obra de Juan Zamora ; en paralelo Ignacio Bautista mira a todas las piezas de oro sustraídas por el colonialismo y las recrea mediante una refundición digital con el que envuelve piezas cotidianas.

También está presente el documento en las propuestas de Enric Farrés o Nuria Güell. En el primero se cuestiona la pauta para clasificar, archivar,  todo documento que podemos hallar en cualquier achivo. Aquí el artista crea la suya propia «por orden de procedencia»: clasifica según el tema del libro donde ha encontrado en su interior el papel que ahora cataloga. Así bien podemos buscar en su archivo por demandas judiciales, cartas de amor, cheques, recetas de cocina etc… Sin embargo no debemos olvidar que es un criterio subjetivo y quizás proveniente de la invención de su autor, por lo tanto el ordenamiento está lejos de permanecer estático y sin cambios.Güell por otra parte documenta su lucha por la renuncia a toda nacionalidad: el objetivo de convertirse en apátrida se ha visto frutado durante todo el proceso judicial y burocrático que ha emprendido con la ayuda y la asesoría de una abogada. La conclusión a dicho planteamiento es la imposibilidad de poder llevarlo acabo por la incomprensión por parte de  las autoridades.

El mobiliario, concretamente el sofá y la televisión, tienen cabida en las obras de Eva Fàbregas y Julia Varela. La catalana explora la «vida social» de los objetos que decoran las salas de estar  y que en cierta manera actúan de mediadores entre el ser humano y el espacio donde este se encuentra. La madrileña atrapa en terreno de nadie, un objeto más que cotidiano -la televisión- , en ese trance en el que se encuentra deteriorado y va a ser reparado para de nuevo formar parte de la especulación del mercado. También lleva implícito el despojo de su uso habitual  para alcanzar  el estatus de obra de arte.

"Establecer un principio de procedencia" de Enric Fabrés (Girona, 1983)

«Establecer un principio de procedencia» de Enric Fabrés (Girona, 1983)

La manipulación  sobre lo autentico está presente en las voces sintéticas que crean el tono ideal en el planteamiento que aborda Jaume Ferrete en relación a la primera máquina parlante Ephonia y el primer sintetizador de voz, The Voder. En cierta manera, la reproducción técnica es otro de los ejes temáticos en el proyecto de David Martín Corona. El artista toma como referencia los dibujos de los dispositivos de seguridad que se impregnan en los billetes o en los certificados de las obras de arte, para crear el mismo un patrón de seguridad y a partir de éste  reproducir una infinidad de variantes.

Por último, David Mutiloa y el lenguaje que adoptan muchas campañas de publicidad y que en cierto sentido «deshumanizan» aquél que lo presenta -los modelos- para fundirse con  el valor objetual  que anuncian. Lo que cuestiona el artista lo rescata del diseñador Sottsass, una crítica al propio mercado y sistema de consumo de objetos. Y de objetos superficiales, a objetos poéticos que representan e interpretan los versos del poema Casa tomada de Julio Cortazar mediante la performance diseñada por Tamara Kuselman.

Una exposición que muestra objetos inertes cargados de narraciones vivas.

Para más información sobre los talleres, conferencias y demás actividades que se han organizado en torno a los dos muestras, consultar la página web de La Casa Encendida.

 

 

 

 

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