San Petersburgo y Madrid: un viaje por la tradición académica

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Una exposición en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando reúne las fotografías del artista Valery Katsuba, que se exhiben junto a una serie de dibujos de los siglos XVIII al XXI realizados por estudiantes de la academia madrileña y la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo. Hasta el 3 de septiembre

La Academia de Bellas Artes de San Petersburgo se inspiró en los estatutos de la de San Fernando de 1757 y también utilizaron otros elementos “como las medallas que se entregaban a los estudiantes”, recordó el académico delegado de la academia española, José María Luzón. Así, este proyecto expositivo no solo repasa un pasado común sino que ha sido realizado conjuntamente por las dos Academias, la de San Petersburgo y la de Madrid y con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, el Instituto Cervantes de Moscú y la Frolov Gallery.

Dibujo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, tomado de la escultura que aparece en la foto de arriba de Valery Katsuba.

Bajo el título La tradición académica. San Petersburgo-Madrid, está exposición está compuesta por 50 fotografías (44 de ellas realizadas por el fotógrafo ruso Valery Katsuba y 6 procedentes del archivo de la Academia y del archivo CGAKFFD de San Petersburgo), así como 23 dibujos (16 pertenecientes a los alumnos de la Academia de San Petersburgo y 7 a la colección de dibujos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando).

Fotografía de Valery Katsuba.

Las fotografías de Valery Katsuba (Sergueevichi, Bielorrusia, 1965) reflexionan sobre la idea del modelo, de la proporción, del orden y de la percepción de la belleza, pero también hace hincapié en cómo estos conceptos han evolucionado desde la Antigüedad hasta nuestros días. Y lo hace con unas instantáneas en las que retrata a atletas, gimnastas y bailarines junto a las esculturas que recorren las salas de las Academias, lo que da como resultado una sugerente y bella confrontación entre dos épocas separadas por siglos de historia y pensamiento artístico.

Los protagonistas de estas fotografías son campeones de lucha grecorromana, participantes de los Juegos Olímpicos, solistas del emblemático teatro Mariinsky de San Petersburgo o de la Compañía Nacional de Danza en España. Así, el artista establece un diálogo entre estos héroes de nuestro tiempo y los dioses y titanes griegos y romanos que fueron inmortalizados en las escultura. En la imagen de sus cuerpos contemporáneos y llenos de vida muestran que hay una esencia perdurable en aquel orden primigenio, que transciende el paso del tiempo y que en la actualidad se manifiesta en múltiples imágenes vivas y llenas de la misma intensa belleza.

Fotografía de Valery Katsuba.

En palabras de la crítica de arte Carmen Sánchez, el fotógrafo pone a sus modelos al lado de las esculturas que representan “a criaturas excelentes, virtuosas y hasta cierto punto, inmortales”. Asimismo, el fotógrafo compara a héroes de distintas épocas, su voluntad y su espíritu, en un intento de encontrar ciertos valores eternos.

Las imágenes de Valery Katsuba recorren la tradición académica a lo largo de los siglos, tanto en San Petersburgo como en Madrid. Desde una época en que los profesores elegían a modelos para sus clases midiendo sus proporciones y comparándolas con las esculturas de la Antigüedad, hasta el proceso educativo de hoy en día en San Petersburgo y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Aparecen artistas impartiendo clases, modelos que posan para alumnos. En definitiva, cómo los creadores del arte contemporáneo siguen bebiendo de la tradición académica y, en cierto sentido, siguen siendo los herederos de los maestros de la Antigüedad a través de la eternidad del tiempo y la infinidad del espacio.

Fotografía de Valery Katsuba.

Como escribe el académico Antonio Bonet Correa en el texto del catálogo de la exposición: “Nada es más atractivo que el sueño de la perfección y de la verdad (…). Valery Katsuba, cuando capta la instantánea de los bailarines y las bailarinas que danzan delante de los cuadros de Goya o de los yesos clásicos, expuestos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nos proporciona directamente la imagen del nexo que une el arte con la vida”.

Por otra parte, lo más relevante para José María Luzón es el paralelismo entre “bailarinas, atletas, cuerpos perfectamente cuidados por el ejercicio de la danza o del deporte con otros que también alcanzaron ese grado de perfección en los ejercicios de la palestra. La exposición no es, por consiguiente, una exposición fotográfica, sino una manera de presentar dos instituciones que fueron esenciales en la formación del gusto artístico en Europa, que tienen una historia en muchos aspectos común y que nos permiten ver la permanencia y los cambios del gusto a lo largo de más de doscientos cincuenta años”.

A Valery Katsuba siempre le han interesado los espacios arquitectónicos, le llama la atención tanto captar el interior de una casa, una oficina de correos, un edificio en construcción, un restaurante, un teatro o un museo y todo relacionado con los acontecimientos históricos.

Afirma que también le gusta mucho la vida de las personas, de la gente, y que intenta plasmar esas vidas en sus instantáneas. Sus “héroes” –atletas, artistas de circo, bailarines de ballet, amigos, colegas o familias– se detienen frente a la cámara como frente a la infinidad de tiempo y espacio, hasta conseguir revelar la grandeza, la belleza y la fragilidad de los retratados. Desea que se les recuerde, que se hable de ellos, y quizá estas fotografías artísticas consigan retener esos instantes fugaces de todos esos “héroes” anónimos a lo largo del tiempo.

One thought on “San Petersburgo y Madrid: un viaje por la tradición académica”

  1. alvaro de la riva dice:

    La alquimia que surge de la aleación entre el cuerpo humano y la escultura o pintura es bella.
    Bravo al artista ruso Valery Katsuba y a las Academias de Bellas Artes de Madrid y San Petersburgo por una exposición original y hermosa.
    Álvaro de la Riva

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