El realismo de Bouts cobra vida en la Iglesia de San Pedro de Lovaina

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En el segundo episodio del Flemish Masters Museum Tour, VISITFLANDERS nos propone viajar hasta la capital de la provincia de Brabante Flamenco para descubrir las joyas que esconde su Iglesia de San Pedro, entre las que sobresale La Última Cena de Dieric Bouts, obra capital del siglo XV

De la mano de Peter Carpeau, experto en arte antiguo y conservador del Museo M de Lovaina, la segunda entrega del Flemish Masters Museum Tour nos traslada a esta célebre ciudad belga para conocer las obras fundamentales de los Maestros Flamencos que hay en la completamente restaurada Iglesia de San Pedro. La Última Cena de Dieric Bouts, joya pictórica del siglo XV, es el reclamo de un conjunto de 14 piezas artísticas realizadas por los Primitivos flamencos y el punto de partida de un viaje creativo y cultural por la Lovaina de entonces y la de ahora.

Episodio 2 del del Flemish Masters Museum Tour: La Iglesia de San Pedro, Lovaina. Arriba, La Última Cena, Dieric Bouts, 1464-1467. Iglesia de San Pedro, Lovaina © Art in Flanders, foto: Dominique Provost.

Con la colaboración de VISITFLANDERS y del Museo M, la exposición “Entre el Cielo y la Tierra. Vive La Última Cena de Bouts” sumerge al visitante en la fascinante historia de esta iglesia gótica para que contemple todos sus tesoros artísticos en su auténtico contexto. Aprovechando las nuevas tecnologías, la obra capital de Dieric Bouts cobra vida de forma literal y permite al usuario disfrutar de una experiencia única.

Bouts, maestro de la perspectiva

Dieric Bouts (h. 1410-1475), sin nada que envidiar a Jan Van Eyck o Rogier Van der Weyden, fue uno de los Maestros Flamencos más relevantes. De origen holandés, se instaló en Lovaina, ciudad en la que se casó en 1448 y donde situó su residencia habitual hasta el día de su muerte. Bouts se erigió en el pintor de esta urbe en un momento en el que ésta experimentaba una enorme renovación urbanística. Precisamente por ello fue un artista esencial para el desarrollo del arte renacentista en una ciudad como esa en aquella época. En ella pintó La Última Cena y El martirio de san Erasmo, dos de sus obras maestras más icónicas que todavía hoy se pueden ver en su entorno histórico original. 

Martirio de san Erasmo (tabla central del tríptico), Dieric Bouts, 1458. Óleo sobre tabla. Iglesia de San Pedro, Lovaina © Art in Flanders, foto: Dominique Provost.

Las escenas religiosas que Bouts plasmaba aparecen siempre en un entorno realista y terrenal, levantando las barreras entre el cielo y la tierra al mismo tiempo. En este sentido, Bouts es uno de los artistas que mejor ejemplifica la tradición del siglo XV. En su búsqueda continua de una nueva interpretación del ser humano, investigó las posibilidades del realismo y la representación del mundo real de forma que el espectador pudiera entender mejor el mensaje que la imagen debía reflejar. Según Peter Carpeau, Bouts fue un revolucionario que creó tendencia e inspiró a numerosos creadores. Este experto en historia del arte antiguo cree que su influencia llega incluso hasta hoy y que su impacto puede apreciarse, por ejemplo, en el mundo del cine.

Otras grandes obras del artista se dispersaron a lo largo de los siglos por los grandes museos de todo el mundo. Aunque no era un artista demasiado conocido en aquel momento, el significado histórico-artístico de La Última Cena es tan grande que la obra se convirtió en una visita obligada para los amantes del arte internacional .

La Última Cena, entre el cielo y la tierra

La Última Cena de Dieric Bouts, una de las joyas pictóricas del siglo XV, es sin duda el punto culminante más importante de la Iglesia de San Pedro. Además, a excepción de El martirio de san Erasmo, es la única obra de arte de un maestro flamenco que, seiscientos años después de haber sido pintada, sigue colgada exactamente en el mismo lugar para el que fue destinada.

Tríptico de La Última Cena, Dieric Bouts, 1464-1467. Óleo sobre lienzo. Iglesia de San Pedro, Lovaina © Art in Flanders, foto: Dominique Provost.

Es la primera representación monumental de la Última Cena de Jesús y los doce apóstoles y también es uno de los primeros ejemplos del uso de una perspectiva matemática realmente pensada, tal y como señala Carpeau. Pintada entre 1464 y 1468, la obra fue encargada por la Fraternidad del Santísimo Sacramento. Bouts fue asistido por dos teólogos de la joven Universidad de Lovaina para crear una representación completamente nueva de este episodio evangélico.

En su materialización pictórica, Bouts transporta a Jesús y sus apóstoles a un escenario contemporáneo, la Lovaina del siglo XV. Si uno se fija con detalle en la pintura, a través de la ventana de la izquierda vislumbrará el Grote Markt de la ciudad durante la construcción del ayuntamiento.

Detalle del panel central de La Última Cena, Dieric Bouts, 1464-1467. Iglesia de San Pedro, Lovaina © Art in Flanders, foto: Dominique Provost.

Otro elemento llamativo es la mano de Jesús bendiciendo el pan. Este es el momento más importante de la escena y, por tanto, es el eje central de la pintura. Como es habitual en las obras de Bouts, las figuras de la escena, aunque están físicamente presentes, parecen actores impasibles. Es este estilo típico el que llevó a Bouts a ser conocido como “el pintor del silencio”.

Con esta obra maestra, Dieric Bouts retrató por primera vez esa icónica escena bíblica en una escala monumental. Una obra maestra que muestra una comprensión excepcional de la perspectiva y destaca por sus detallados paisajes.

Detalle del panel izquierdo superior de La Última Cena, Dieric Bouts, 1464-1467. Iglesia de San Pedro, Lovaina © Art in Flanders, foto: Dominique Provost.

Posteriormente, en los siglos XVIII y XIX, la gente perdió el interés por las pinturas flamencas del siglo XV y comenzó a deshacerse de estas obras; en Lovaina vendieron los paneles laterales de este tríptico y solo conservaron el panel central. Fueron adquiridos por un anticuario en Bruselas y acabaron en algún lugar de Alemania. Después del Tratado de Versalles, los paneles fueron devueltos a Bélgica, junto con el Retablo de Gante, como reparación de la guerra. Como curiosidad, mientras el panel central sigue siendo propiedad de la ciudad de Lovaina, los paneles exteriores son propiedad del estado belga.

Iglesia de San Pedro

La de San Pedro es la iglesia más antigua de Lovaina. Aunque su estructura original fue construida en 986, su encarnación gótica actual data del siglo XV. Ha sido restaurada muchas veces desde entonces, especialmente después de los daños causados ​​por el fuego ocasionado en las dos guerras mundiales. Tras más de tres décadas de trabajo el templo ha reabierto recientemente con un proyecto único e innovador.

La iglesia es en sí misma una panorámica artística levantada en uno de los lugares más productivos de la ciudad. En aquella época, Lovaina competía directamente con Bruselas, por lo que intentaban superar a esta última urbe en belleza. Seguramente por ello en ese momento se estaba construyendo el ayuntamiento, algo que, como hemos visto, Bouts representó a través de una ventana en La última Cena, al otro lado del Grote Markt.

Al estar ubicada en el corazón de la ciudad, la actual muestra pretende devolverle a la iglesia su prominencia e importancia dentro del contexto urbano exhibiendo todos los tesoros artísticos y el rico patrimonio que siempre ha estado presente en este recinto eclesiástico.

Tesoros artísticos en 3D

Además de las obras ya mencionadas, quienes se acerquen a San Pedro de Lovaina podrán admirar una serie de importantes piezas recuperadas tras notables restauraciones. Entre ellas destacan la talla medieval conocida como Cristo inclinado, la maqueta en piedra ejecutada por Joost Massys en 1524 de las torres del edificio -aunque fueron diseñadas para alcanzar los 150 metros de altura, finalmente el proyecto se paralizó y se quedaron en los 50 metros- o el imponente mausoleo de Enrique I de Brabante (1165-1235). Una colección única de obras maestras flamencas que siguen conservándose en su emplazamiento original. 

Mausoleo de Enrique I de Bravante. Iglesia de San Pedro, Capilla de San Juan Bautista, Lovaina © Art in Flanders, foto: Dominique Provost.

Además, ahora estos tesoros cobran vida y el visitante puede contemplarlos desde diversos ángulos con todos sus sentidos a través de unas herramientas digitales excepcionales: las HoloLens 2, unas gafas inteligentes con las que el usuario puede, mientras pasea por la iglesia, ver en 3D a Jesús y sus apóstoles, observar de cerca los huesos del primer duque de Brabante o adentrarse en los detalles de La Última Cena de Bouts mientras recibe una explicación contextualizada a través de unos pequeños altavoces.

La Última Cena de Bouts se puede descubrir también a partir de una nueva experiencia sensorial con gafas en 3D. © Museo M de Lovaina. Foto: Dirck Leemans

Una iniciativa atractiva e innovadora con la que el visitante, al situarse junto a doce obras maestras de la iglesia, podrá ver animaciones e imágenes espectaculares en 3D y vivir una experiencia inolvidable.

No te pierdas este segundo episodio del Flemish Masters Museum Tour sobre la Iglesia de San Pedro de Lovaina.

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