La Fundación Ibercaja inaugura una exposición que reúne cerca de cincuenta obras de artistas británicos del siglo XIX, ofreciendo una visión fascinante, pero también idealizada de la España romántica
La Fundación Ibercaja reabre el Palacio de Larrinaga en Zaragoza con la exposición “Pintores románticos ingleses en la España del siglo XIX”, una muestra que reúne cerca de cincuenta obras de artistas británicos que viajaron por el país durante el siglo XIX. Entre los autores representados se encuentran nombres como John Phillip, John Bagnold Burgess o John Dobbin, cuyas obras ofrecen una mirada particular sobre la realidad española de la época.
La presentación oficial de la exposición tendrá lugar el próximo 21 de abril a las 11.30 horas en el propio palacio. Durante el acto intervendrán el director general de la Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo, la responsable de patrimonio de la entidad, Cristina Rubio, y la comisaria de la muestra, Marisa Oropesa, quienes ofrecerán detalles sobre el proyecto expositivo y sobre la reapertura de este espacio patrimonial a la ciudadanía.
La exposición propone al visitante redescubrir la interpretación que estos artistas realizaron de España, en un momento en el que el país despertaba un notable interés dentro del imaginario europeo. Durante el siglo XIX, España fue percibida por muchos viajeros extranjeros, especialmente británicos, como un territorio exótico y pintoresco, alejado de la modernidad industrial que caracterizaba a otras regiones de Europa. Esta visión contribuyó a consolidar una imagen romántica del país, centrada en escenas costumbristas, tradiciones populares y paisajes cargados de simbolismo.
En este contexto, los pintores británicos desempeñaron un papel relevante en la difusión de dicha imagen. Muchos de ellos recorrieron distintas regiones españolas, particularmente Andalucía, atraídos por la luz, los tipos populares y las costumbres locales. Sus obras, a medio camino entre la observación directa y la construcción idealizada, reflejan tanto el interés por documentar la vida cotidiana como la tendencia a reforzar ciertos estereotipos asociados a lo español.
La elección del Palacio de Larrinaga como sede de la exposición añade un valor significativo al proyecto. Este edificio ecléctico, construido a comienzos del siglo XX por el arquitecto Félix Navarro Pérez y decorado por el escultor Carlos Palao como residencia privada de una familia burguesa, constituye uno de los ejemplos más destacados de este movimiento arquitectónico en Zaragoza. Tras la Guerra Civil fue adquirido por la empresa Giesa, y posteriormente se convirtió en sede de un colegio y comunidad religiosa mariana, hasta que, en 1993, Fundación Ibercaja lo compró para restaurarlo, convirtiéndolo, así, en un nuevo espacio cultural en la ciudad.
La reapertura del palacio se enmarca, además, en una estrategia más amplia de puesta en valor del patrimonio y de promoción cultural por parte de la entidad. Junto a la exposición, se han previsto visitas guiadas y programas educativos dirigidos a escolares, con el objetivo de acercar tanto el edificio como la muestra a diferentes públicos.
En conjunto, la exposición ofrece una oportunidad para reflexionar sobre la construcción de la imagen de España en el siglo XIX y sobre el papel del arte en la configuración de imaginarios culturales. A través de la mirada de estos pintores británicos, el visitante puede aproximarse no solo a una visión histórica del país, sino también a los mecanismos mediante los cuales dicha visión fue elaborada y difundida en el contexto europeo.







