Las esculturas de Carlos Albert salen a la calle

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Reflejos es un proyecto realizado en colaboración entre el Ayuntamiento de Aranda de Duero y la galería Rodrigo Juarranz. Las esculturas que se exhiben en el centro histórico de la ciudad burgalesa están pensadas y realizadas ex profeso por el escultor para propiciar un diálogo entre la obra y la arquitectura. Hasta el 14 de julio. A su vez, en la propia galería a partir del 29 de mayo se exhibirá otro conjunto de obras de este artista junto a los dibujos preparatorios de las esculturas. Hasta finales de agosto

Carlos Albert (Madrid, 1978) se inició en el trabajo de la forja junto al escultor Martín Chirino en 1999, de quien no solo aprendió la técnica y la concepción escultórica, sino que le ayudó a descubrir nuevos caminos en su creación plástica. También en ese mismo año, junto a otros artistas jóvenes crearon el grupo 99, en cuyo manifiesto abogaban por los “valores tradicionales del arte”. El grupo realiza exposiciones y encuentros por distintos museos e instituciones culturales.

Carlos Albert junto a Querubín,  173 X 40 X 32 cm, hierro forjado / qcero corten, 2015, pieza única. Alegoría a la “Bajada del Ángel” que tiene lugar en el domingo de Pascua de resurrección. Sus livianas formas delimitan las siluetas interpretadas del Ángel.

Carlos Albert junto a Querubín, 173 X 40 X 32 cm, hierro forjado / qcero corten, 2015, pieza única. Alegoría a la “Bajada del Ángel” que tiene lugar en el domingo de Pascua de resurrección. Sus livianas formas delimitan las siluetas interpretadas del Ángel. Arriba, Albillo, 150 x 59 x 30 cm, hierro forjado / Acero corten, 2015, pieza única. Las torsiones del acero pueden recordar las ramas austeras y vigorosas de una cepa que se pliega ante los vientos solanos que recorren la Ribera del Duero en verano.

Si hay otro año importante en la carrera de este artista fue el 2000, en el que gracias a una beca de la Universidad Complutense de Madrid se traslada a vivir a Londres para estudiar en el Camberwell College of Arts del London Institute. Allí descubre una amplia perspectiva humana y artística que se plasma en su trabajo. Además, expone por vez primera en una galería, y lo hace en una de las grandes, Raquel Ponce, con Férreas Voluntades. Desde entonces su proyección no ha hecho más que crecer, tanto a nivel nacional como internacional.

Almo, 163 X 38 X 35 cm, hierro forjado / Acero corten, 2015, pieza única. Como una sencilla aureola, la escultura se desarrolla a partir de un arco en la parte superior de la obra, homenaje a San Juan Bautista. Los tres apoyos verticales y el pedestal sobre el que se sitúa, aportan espiritualidad a la pieza.

Almo, 163 X 38 X 35 cm, hierro forjado / Acero corten, 2015, pieza única. Como una sencilla aureola, la escultura se desarrolla a partir de un arco en la parte superior de la obra, homenaje a San Juan Bautista. Los tres apoyos verticales y el pedestal sobre el que se sitúa, aportan espiritualidad a la pieza.

El escultor trabaja sobre todo con el hierro y el acero corten, que los moldea de tal manera que consigue que sus piezas casi cobren vida, en una búsqueda continua del movimiento. Aunque enmarcado en el arte abstracto, él se considera un artista muy tradicional que se guía por cánones clásicos y donde el dibujo y la composición son muy importantes, pero eso no quita para que también se deje llevar por el propio espacio y la intuición que le lleva a resultados inesperados para el propio artista.

Reflejos es el último proyecto del escultor. Un proyecto muy interesante porque la mayoría de las esculturas están pensadas para los espacios donde se han ubicado, en un diálogo entre sus obras y la arquitectura del centro histórico de Aranda de Duero.

Loriga, 100 X 60 X 53 cm, hierro forjado / Acero corten, 2015, pieza única. Obra dedicada a la figura de caballeros castellanos que dieron lugar a personajes como el Cid Campeador , El Empecinado o los caballeros arandinos Don Romero y Don Julián, presentes en el escudo de Aranda a través de los dos leones rampantes. La obra se dispone en forma de torso, como si de una robusta coraza se tratara.

Loriga, 100 X 60 X 53 cm, hierro forjado / Acero corten, 2015, pieza única. Obra dedicada a la figura de caballeros castellanos que dieron lugar a personajes como el Cid Campeador , El Empecinado o los caballeros arandinos Don Romero y Don Julián, presentes en el escudo de Aranda a través de los dos leones rampantes. La obra se dispone en forma de torso, como si de una robusta coraza se tratara.

Esta exposición, que se despliega por multitud de calles de la ciudad, ha sido realizada en colaboración entre el Ayuntamiento de Aranda de Duero y la galería Rodrigo Juarranz. Proponen al visitante un recorrido íntimo, sugerente y que tiene el aliciente añadido de que además de ver y disfrutar de las esculturas de Carlos Albert podrá descubrir o redescubrir edificios, calles o rincones de la propia ciudad. Como dicen el galerista y el propio artista, lo más sugerente de esta exposción es que se “ofrecen una serie de obras cuyo principal propósito es el de alcanzar una gran calidad plástica a la vez que son capaces de evocar desde la poética, los diferentes acontecimientos, lugares o sencillamente sentimientos que el municipio y la región despiertan en el artista”.

IMG_9699A partir del a partir del 29 de mayo el visitante podrá completar ese recorrido con la exposición que tendrá lugar en la propia galería, donde se exhibirán más obras de este artista junto a los dibujos preparatorios de las esculturas. En definitiva, una visión que muestra al artista en su totalidad: el origen y proceso de trabajo de la obra y la escultura final. Hasta finales de agosto.

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