Mondrian, creador de un nuevo lenguaje

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El Museo Reina Sofía celebra su 30 aniversario repasando la trayectoria e influencia de una de las grandes referencias del arte moderno. Desde los Países Bajos y en el contexto del movimiento De Stijl, Mondrian marcó el rumbo de la abstracción geométrica e imprimió un cambio drástico de la cultura visual tras la I Guerra Mundial. Hasta el 1 de marzo

En la memoria colectiva se asocia a Piet Mondrian con sus conocidos cuadros compuestos por rectángulos de colores primarios, rojo, azul y amarillo. Tal vez se trate de una visión un tanto reduccionista, aunque conviene reconocer que el impacto de su estética geométrica ha ejercido tal influencia en el arte, el diseño, la arquitectura, el grafismo y la moda, que todavía perdura en la actualidad. 

Composición con amarillo, rojo, negro, azul y gris, por Piet Mondrian, 1920, óleo sobre lienzo, 59,5 x 59,5 cm, La Haya, Gemeentemuseum. Arriba, Composición nº II, 1913, Óleo sobre lienzo, 88 x 115 cm, Kröller-Müller Museum, Otterloo, Países Bajos.

Impulsor del neoplasticismo, Piet Mondrian (Amersfoort, 1872-Nueva York, 1944) fue una figura esencial de la vanguardia, creador de un lenguaje nuevo, acorde con la evolución del mundo moderno. Su camino hacia la abstracción pura es el resultado de una experiencia personal ejemplar y única en la historia del arte del siglo XX.

En el curso de esta aventura fascinante, Mondrian despertó el interés de otros creadores neerlandeses como los pintores Theo van Doesburg (1883-1931) y Bart van der Leck (1876-1958) y el diseñador y arquitecto Gerrit T. Rietveld (1888-1964), que compartían sus inquietudes y fueron el alma de la revista De Stijl, creada en 1917. Esta publicación vanguardista debe su nacimiento no a Mondrian, sino a la iniciativa de Theo van Doesburg, cuyo objetivo era contribuir “al desarrollo de una nueva consciencia estética capaz de despertar el interés del ser humano moderno por lo nuevo en las artes visuales”.

De Stijl fue un movimiento plural en el que participaron, entre otros, el poeta Antony Kok, el pintor Vilmos Huszar, el escultor Georges Vantongerloo y los arquitectos Robert van’t Hoff, Jan Wils y Cornelis van Eesteren. La aparición de De Stijl coincidió con un momento de grandes cambios en la sociedad, como la industrialización, el progreso tecnológico y el desarrollo de la publicidad, que tanto incidieron en la vida cotidiana. Conscientes de ello, los artistas de De Stijl querían romper con las tradiciones anteriores, promoviendo un arte abstracto caracterizado por el uso de colores primarios y líneas horizontales y verticales. Un lenguaje visual impactante, reducido a algunas formas fundamentales para intentar alcanzar una suerte de equilibro entre la vida y el arte.

Pero la abstracción extrema practicada por los miembros de De Stijl no surgió de una manera espontánea, sino que fue el resultado de una intensa investigación llevada a cabo por Piet Mondrian, quien, partiendo de algunos elementos figurativos, fue reduciendo paulatinamente sus contornos hasta conseguir unas simples formas geométricas. Un largo proceso en el que el artista holandés, profundamente influenciado por la teosofía, meditó sobre la pintura en una suerte de búsqueda mística hacia lo absoluto, que desembocó en la elaboración de su propia teoría, la del neoplasticismo, cuyos planteamientos se divulgaron a través de sus artículos y ensayos publicados en la revista De Stijl.

Búsqueda mística

De hecho, cuando se constituyó el movimiento De Stijl en 1917, hacía ya tres años que Mondrian había realizado sus primeras pinturas totalmente abstractas. Un largo camino recorrido desde los inicios de su carrera, que pasó por etapas bien diferenciadas y que pone de manifiesto el rigor ejemplar de sus investigaciones sobre la progresiva disolución de las formas, antes de alcanzar la abstracción pura.

Estas investigaciones llevaron a Mondrian a reflexionar profundamente sobre la naturaleza y el significado del arte. Entre 1905 y 1907 pintó una serie de paisajes crepusculares en los que la pincelada se hace más suelta y los contornos de los árboles o de los molinos se van diluyendo. A partir de 1908, después de su encuentro con el pintor holandés Jan Toorop, inició una nueva etapa que marca un cambio de rumbo en sus experimentos pictóricos. Su paleta se iluminó con el uso de colores vivos, y poco a poco se fue acercando al puntillismo, con el que conseguiría unas composiciones muy dinámicas en las que el tema, las dunas, los árboles, los molinos, no eran más que un pretexto.

Molino de viento de Oostzijdse en la noche, 1907-1908, 67,5 x 117,5 cm, La Haya, Gemeentemuseum.

En 1911 se traslada a París y comienza a participar en el Salon des Indépendents. Esta será la etapa crucial de su carrera, en la que la influencia del cubismo resultará decisiva para su paso definitivo a la abstracción en 1913. Mondrian pintó entonces la famosa serie Árboles, donde podemos ver cómo, mediante las abstracciones sucesivas de un mismo tema, el árbol se convierte en un mosaico de formas dinámicas sin ninguna relación con la realidad tangible.

Este trabajo constituyó el paso previo a la elaboración de su teoría del neoplasticismo, que consistiría en el uso exclusivo del ángulo recto y de los tres colores primarios, a los que se añadirían los “no colores”, es decir, el blanco, el gris y el negro.

Composition 8, Piet Mondrian, 1914. Solomon R. Guggenheim Museum, Solomon R. Guggenheim Founding Collection.

Experimentación continua

Fue a través de sus artículos en la revista De Stijl, publicada entre 1917 y 1931, como Mondrian difundió sus ideas revolucionarias, que contaron con la adhesión de sus compañeros de generación Theo van Doesburg y Bart van der Leck.

De esta manera, la muestra Mondrian y De Stijl, que se enmarca dentro de la conmemoración del 30 aniversario del Museo Reina Sofía y que ha contado con la colaboración del Stichting Kunstmuseum den Haag y la colaboración de la Comunidad de Madrid, revisa desde esta perspectiva la trayectoria e enorme influencia de Mondrian, considerado junto a Picasso como la gran figura de referencia de la Modernidad. Una idea que corrobora en el catálogo de la exposición su comisario, Hans Janssen, al señalar que “existen razones de peso para afirmar que Piet Mondrian, un héroe en las artes visuales, es el artista moderno por antonomasia”.

Mondrian y sus compañeros de De Stijl operaban en un mundo en el que también se desarrollaban otras corrientes artísticas. De ahí que en cada una de las nueve salas de la exposición se ponga en diálogo la filosofía de este movimiento con otras iniciativas de la época que perseguían crear un arte genuinamente contemporáneo. Así, el público que visite la exposición podrá contemplar 95 obras, 35 de Mondrian y 60 de artistas de De Stijl como Theo van Doesburg, Bart van der Leck, Georges Vantongerloo o Vilmos Huszár, entre otros, así como diversa documentación de la época (ejemplares de De Stijl, correspondencia, fotos, catálogos, etc.).

Durante la I Guerra Mundial, Mondrian se siente parte de una multiplicidad de intentos de desarrollar un lenguaje plástico que sea al mismo tiempo sencillo y estructurado, y que haga patente el espacio ilusorio de la obra de arte como realidad accesible para cualquiera.

Para todos los integrantes de De Stijl, las formas de expresión tienen como único objetivo la modernidad. De esta manera, una maqueta de arquitectura, como las que se pueden contemplar en esta parte de la exposición de Théo van Doesburg y Cornelis van Eesteren, o incluso una silla, pueden convertirse en esculturas.

Silla roja y azul diseñada por Gerrit Rietveld en 1917.

Este aspecto experimental y la diversidad de un trabajo colectivo realizado como si se tratase de un taller virtual de debate, fue la fuerza del movimiento, pero también, como se descubriría al poco tiempo, y como refleja la exposición, su debilidad.

Arte siempre nuevo

La exposición se cierra con dos salas dedicadas a las últimas etapas de Mondrian quien, aunque en 1922 pensaba que el experimento abstracto había acabado ya, siguió trabajando con el reducido repertorio de recursos visuales que manejaba (líneas horizontales y verticales que delimitan planos de color blanco, rojo, amarillo o azul) para descubrir con asombro la infinitud de oportunidades compositivas ocultas que eran posibles.

Arriba, Mondrian en su estudio, 26 Rue du Départ, París, 1933. Charles Karsten. KARS.

Finalmente, el acecho de la II Guerra Mundial obliga a Mondrian a huir de París a Londres en 1938, y tras una breve aunque fructífera estancia de dos años en la capital inglesa, se muda a Nueva York en 1940. Allí se une a la asociación American Abstract Artists y sigue publicando textos sobre neoplasticismo. Su obra en esta última etapa se ve muy influida por el dinamismo de la vida urbana y los ritmos de la música estadounidense. En 1942 tiene lugar su primera exposición individual, en la Galería Valentine Dudensing de Nueva York. Mondrian muere en esa ciudad el 1 de febrero de 1944.

Datos útiles

Mondrian y De Stijl

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Hasta el 1 de marzo de 2021

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