Sophie Calle: la vida foto-biografiada

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Considerada una creadora multidisciplinar, conceptual, fotógrafa y videoartista, la obra de esta artista de referencia del panorama artístico francés e internacional puede contemplarse en el Centre Pompidou Málaga. Hasta el 17 de abril

La cosa más vulgar, en cuanto se cuenta con gracia, se torna tan misteriosa como deliciosa. He aquí el secreto del arte y la importancia de los relatos en su sentido más amplio del término, que abarca cualquier modalidad, ya que son inconcebibles sin los lenguajes. En el caso de Sophie Calle (París, 1953), aunque es escritora, fotógrafa y directora de cine, se diría que sus relatos se tejen de palabras e imágenes, signos que se remontan a los orígenes de nuestra humanidad y que se complementan. Emparentada con Don Quijote y lo novelesco, la artista logra que cualquier vivencia sea digna de ser contada. “Somos cuentos contando cuentos, nada”, escribió Pessoa.  

Lo suyo es, pues, foto-biografiar su vida y de esa manera crearse a sí misma: autopoiesis. En declaraciones de ella: “Es una ficción real, no es mi vida pero tampoco es mentira”. Desde luego, le gusta jugar con la ambigüedad, que en el territorio del arte es riqueza expresiva. La vida en cuanto se relata introduce elementos de ficción, pero, paradójicamente, si no la contamos, si no la captamos, acaso no podemos apresarla, apropiárnosla, representarla. Ante su obra continuamente nos preguntamos: ¿qué es real y qué no lo es? Saludable ejercicio para tomar cierta distancia.

Entre sus temas más recurrentes encontramos la ausencia, la pérdida, la desaparición, el dolor y el duelo. En Dolor exquisito (1984-2003), instalación compuesta de nueve dípticos, se relata una ruptura amorosa, pero al mismo tiempo se entremezcla el testimonio de personas anónimas contando “¿Cuál fue el día en el que más sufrí?” como si fuera una catarsis. Según Isak Dinesen: “Se puede soportar todo el dolor si se lo pone en una historia o se cuenta una historia de él”. Contar una historia es dotar de cierto sentido lo vivido en medio de tanto sin sentido.

Dolor exquisito (detalle), 1984-2003, nueve dípticos, textos bordados sobre superficie de lino y fotografías. © Sophie Calle, VEGAP, Málaga, 2021. Cortesía de la artista y de la Galería Emmanuel Perrotin.

Con Souris Calle (2018), que también se muestra en el Pompidou de Málaga, crea un vídeo y un álbum musical que reúne 37 piezas de músicos como Bono, Michael Stipe o Laurie Anderson, en memoria de su gato. Es una forma de erigir un mito en su ausencia. A juicio de Orham Pamuk, “la mayor parte de las veces, la razón de nuestra felicidad o nuestra infelicidad es, más que la vida que llevamos, el significado de lo que le damos”.

Souris Calle, 2018, Vídeo HD, 4′ 25”. © Sophie Calle, VEGAP, Málaga, 2021. Cortesía de la artista y de la Galería Emmanuel Perrotin.

Su obra anticipa numerosos aspectos del mundo actual: el desvanecimiento de las fronteras de lo privado y lo público, la importancia de las imágenes y las palabras para documentar la propia vida, el amor, la identidad, la soledad… Sophie Calle se considera una “partera de historias”, relatos tejidos con imágenes y palabras con los que cuenta su vida y, quizá, también algo de la nuestra.

Sebastián GÁMEZ MILLÁN

Datos útiles

Sophie Calle

Centre Pompidou Málaga

Hasta el 17 de abril

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